lunes, 2 de marzo de 2015

FanFic FFVI (ONESHOT) TRES SON MULTITUD

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Ningún personaje perteneciente a la saga FF me pertenece, son creación exclusiva de Square-Enix (Squaresoft) y sus respectivos colaboradores
Historia narrada en tercera persona
Para el cumple de Celes Chere, otro de mis personajes favoritos de este pedazo de juego quería hacer un Celes/Kefka pero como siempre me gusta que Terra esté cerca de Kefka me está saliendo un poco trio XDU Nah, que mis historias se escriben como quieren ellas pero espero que aún así os guste n_nU
No hay parejas especificas esta vez LOL


FanFic Final Fantasy VI
Tres son multitud

Era uno de esos días frescos aún con la visión del cálido sol en la inmensidad del cielo de denso azul sobre sus cabezas rubias. Celes, la de aspecto más maduro a pesar de un vano intento por emular los gustos y modas de las jóvenes de su edad, consciente del interés que despertaba en el único varón sentado junto a ella y a la única muchacha que ella había acabado por aceptar por una amiga, hacía grandes esfuerzos por mantener el tipo. No sabía la razón pero sí sabía que cuando él pululaba cerca actuar como era debido no era igual de fácil. Por muy molesta que fuese su presencia, se repetía una y otra vez mentalmente sosteniendo una sonrisa admirable, Cid se había tomado la libertad de invitarlo a su fiesta de cumpleaños un año más. Por desgracia ese año sí había hecho acto de presencia al contrario que en otros, aquellos que Celes recordaba con mejor sabor de boca. Hasta se sintió agradecida de que su amiga, Terra, tras carraspear atinase a romper el silencio sólo atenuado por el sonido que producía la suave brisa al acariciar todas las flores y plantas que les rodeaban.

-Este lugar es tan bonito y me hace tan feliz ser participe de tu cumpleaños aquí. -Había exclamado incapaz de contener por más tiempo su alegría. Para Terra tampoco era sencillo encontrar amigas con las que tomar el té o simplemente pasear. Celes aunque con dificultad  para empatizar con ella la comprendía bastante bien. Dirigiendo sus ojos de clara tonalidad, la albina asintió y respondió:
-Muchas gracias, Terra, aprecio tu satisfacción. -

Lo que provocó en la joven de dorados tirabuzones sujetos por cintas de diversos tamaños pero igual color rosado una sensación de vergüenza como si lo que hubiese dicho hubiese sido incorrecto o demasiado atrevido. De nuevo llevándose la taza de porcelana blanca con exquisitos detalles florales en el borde a la boca, trató de cubrir sus rosadas mejillas. Todavía le costaba creerse que alguien tan perfecta como Celes Chere y alguien como ella eran amigas. ¡Amigas! Lo que implicaba un acercamiento que era aceptado y querido por parte de ambas. Temía tanto meter la pata que en todo el tiempo apenas había abierto la boca, se concentraba en tomar su porción de tarta y saborear el té que la acompañaba. Resultando adorable tanto para Kefka como para Celes, los pares de ojos más bellos que la observaban en ese momento.

-Sí, hay que reconocer que al Dr Cid siempre se le ha dado mejor el tratamiento de sus plantas que el de las personas. -Elogió, a su manera, siempre directa y corrosiva, el espacio verde en el que se encontraban amurallado meramente por estructuras de fino metal y múltiples cristaleras el hombre también de piel tan de pálida como la de Celes bajo el maquillaje, asemejándola más de lo que a ella le gustaba pensar. Ella se limitó a asentir mientras buscaba una respuesta lo suficientemente educada como inteligente con la que premiar su osadía. Quizás su maldad no fuese tan deliberada como parecía pero eso no le ayudaba a cambiar su mala impresión de él.

-¡Kefka! -La voz reprochante de la tímida Terra maravilló a Celes, a punto de abrir la boca. -¡Eso ha sonado cruel! El Dr Cid es un gran hombre, inteligente y bueno, ha aportado mucho al Imperio. ¿Verdad Celes? -Buscó la rápida confirmación de la joven cuyos cabellos habían sido peinados hacía tras contenidos por un lazo azul oscuro a juego con su vestido. El aludido se encogió de hombros sacando la lengua como un niño regañado por su madre previo sorbo de té. -Por favor, Kefka, discúlpate. -Agregó con expresión de horror, lo último que quería era ser abochornada por su mentor frente a su única amiga, que no simpatizaba demasiado con él.

-¿Disculparme? -Preguntó al cabo de un rato, fingiendo inocencia. Se le daba realmente bien poner cara de bueno cuando le convenía. -¿Yo? Oh vamos, sólo he expuesto mi opinión como uno más. -Se justificó. Celes le dedicaba una mirada de hastío más que de condescendencia, sabía lo que vendría a continuación, una innecesaria y extensa oleada de enrevesados pensamientos en voz alta. -Porque aunque a la señorita Chere no le agrada ni la mera idea de tenerme cerca, aquí estoy y como invitado si quiero brindar mi opinión, la doy. -Terra también tuvo que aguantar el oleaje frunciendo los labios mientras su frente permanecía arrugada tragando más del templado liquido marrón que era el té. -¡Además aquí el que está al cargo de las cosas soy yo! -

Había durado mucho para ser real comenzó a pensar la rubia cuyo cuerpecito estaba cubierto por capas rojas y rosadas entretejidas formando el encantador vestido escogido para la ocasión. Aquello no podía ir a peor pero Kefka reaccionaba francamente mal a los reproches aún mereciéndolos porque en efecto como hombre adulto que era se creía de alguna manera apto para actuar como actuaba al menos entre ellos y frente a los demás cuando salían juntos a lo que fuese. Sólo la identificación de una nueva y masculina voz animó a Terra, cuya cabeza estaba baja con sus ojos hundidos en los restos de la bebida en el interior de la taza que sostenía como si su vida dependiese de ello junto al platito que la acompañaba.

-¿Va todo bien? -Pedía saber un individuo maduro, apenas más alto que Kefka pero mucho más regordete bien vestido y con sus cabellos de un agrisado naranja bien domados hacía un lado. Aproximándose a la muchacha con gesto más tenso, depositó un cariño beso en su mejilla y a juzgar su resoplido, Terra adivinó que le susurró algo, después centró su atención en Kefka. -Espero que esos gritos no tengan nada que ver con ninguna crisis... Ya sabes lo desagradable que es dar malas noticias a Nuestro Emperador. -Algo en la voz del Dr Cid provocó que el corazón de Terra se encogiese, tanto su mirada como su voz mostraban una gran tristeza cuando hablaba con el general.

-Intentaré comportarme. -Fue la replica que el pelirrojo obtuvo. Le tranquilizó un poco verlo dejar la taza de te vacía en la mesa y retomar su asiento. Una risilla brotó de sus labios, suave e inquietante como el siseo de una serpiente.

No volvió a abrir la boca, a veces se removía en la silla cuando oía a las muchachas cruzar algunas palabras pero permaneció en silencio como había prometido al bueno de Cid. Observar a las muchachas cuales actrices de teatro sería su pequeño entretenimiento pues. Fantasear se había convertido en parte de esa diversión cuando todo los otros actos en busca de diversión eran negados porque por muy aburrido que fuese estar ahí sin ninguna clase de interacción por su parte, le gustaba tanto estar allí, con ellas, con sus dos muñecas. Especialmente cuando la más fría de ellas lucía realmente como debía, como él le había dicho que tenía que lucir para potenciar su ya visible belleza. Su muñeca de hielo, como le gustaría jugar con ella al igual que le gustaba jugar con Terra... ¿Alguna vez habían hecho algo así? Algo fuera de lo que su deber le imponía hacer con Celes como entrenarla y guiarla en el uso y comprensión de la Magia. Si había ocurrido, él ya no lo recordaba y para su fastidio ni siquiera imágenes de ello difusas era capaz de encontrar.

-Kefka. -Oyó su voz pero como lejana, distante, perdida en el tiempo y el espacio. -Kefka, a Cid le gustaría pasar un rato contigo antes de iros. La celebración ya ha acabado. -Le comunicaba la muchacha rodeada por un intenso halo de luz cuando abrió los ojos.

Todo lo que fue capaz de articular fue un gruñido infantil que hizo dibujarse una leve sonrisa a Terra ocultada bajo una de sus manos tapadas por guantes muy rosados. Imitó su sonrisa pero pasar los últimos instantes de esa velada con Cid no le hacían gracia.

-Ahora que sabes que me voy, pareces más feliz. -Fue su última joyita para Celes, que encogiéndose de hombros se limitó a despedirse de él. -Espero que al menos disfrutes de nuestro regalo. Terra lo escogió pero yo lo pagué. -Le hizo saber, notándose más lucido. De algún modo, quería conquistarla también.

MARY: No es una maravilla pero creo que como One-shot está bien n_nU (Nada de lo que hago será jamás considerado una maravilla) Como es otra de esas cositas que me animo a hacer en honor de algún evento especial como el cumpleaños de un personaje favorito he intentado que gire entorno a esa temática...
Realmente me gustaría escribir más Celes/Kefka además de mi habitual Kefka/Terra porque me fascinan las relaciones amor-odio, aparte de que me gusta pensar que estos tres personajes en mayor o menor medida comparten un pasado, como si al principio siendo Celes muy pequeña si hubiese tenido una buena relación con Kefka hasta que al ir pasando los años ella misma fuese viendo cosas que no le gustan de él o que le obligan a marcar mucha distancia e_e Lo que convertiría a Terra en la única persona (sin tener en cuenta al Dr Cid) como nexo.
Además, Kefka en su visión distorsionada o puramente subjetiva de las cosas podría sentir que Celes al igual que Terra también es como una muñeca de la que ocuparse o de la que le gustaría ocuparse más ampliamente también pero que como deseo frustrado al pasar más años podría acabar en un desprecio brutal. Algo así como si no te puedo tener, no te voy a querer. (Aunque suene raro, los razonamientos de una persona con los problemas de Kefka tampoco pueden ser muy coherentes me gusta pensar)
He leído muy pocas historias de ellos y una posible relación entre ellos (pre-canon) en la que sea Kefka quien muestre este tipo de interés hacía ella, generalmente parece ser ella la que va simpatizando con él y luego lamenta su cambio, por lo que supongo que mostrar el lado reverso puede ser chulo siempre desde la fascinación que ella y Terra despiertan en él a medida que se va volviendo más loco como si ellas fueran sus piezas favoritas dentro de ese enorme tablero que es el Imperio y su armada. Con lo narcisista que es descrito Kefka, dudo que Celes le haga sentir mal consigo mismo. No sé, tendré que ir desarrollándolo más a medida que escriba más sobre Kefka y Celes n_nU
Oh Finalmente decir que esto sería algo que sucede cuando Celes y Terra tendrían unos 12 o 13 años por lo que Terra está en la edad de que tener amigas o novio es muy importante y Celes esta pasando por una fase de cambios emocionales y fisiológicos que no entiende del todo gracias a las consecuencias de la Infusión de Magitek n_nU Cid es muy importante y encima es un personaje que añado porque me gusta mucho (Muy infravalorado como todos los personajes que amo)
















viernes, 6 de febrero de 2015

NO ES UN ADÍOS SINO UN HASTA LUEGO AMIGA

Ahora que sé que no estas, no te lo voy a negar, no sé como actuar. ¿Qué debo pensar? ¿Qué voy a decir? Un nudo en el estomago se está formando y no tampoco sé cuando sé si se irá aflojando. Supongo que sólo puedo guardar cada una de nuestras vivencias como trozos de cristal listos para componer un nueva vidriera o mural en mi alma. Simplemente me siento un poco rara al pensar que estás en otra parte mientras que yo sigo aquí pero eso no significa que tu presencia se haya disipado como si nunca hubieses estado, sencillamente cuesta aceptar que estas en otro punto. Seguro que allí también piensas en mí y eso me hará feliz. Poco a poco me haré a la idea de que esto es así y cuando llegué hasta ti te sonreiré y ambas pensaremos en lo tonto que es nuestro modo de sentir todo este asunto porque no hay una sola vida o una sola existencia, mientras tú pienses en mí y yo en ti sin lagrimas en los ojos. Dale tiempo al tiempo porque si la vida es un viaje, seguro allí también llegaré y todos podremos volver a reír y a disfrutar unos de otros. Por eso yo me voy a limitar a decir hasta luego amiga en vez de adiós...

sábado, 31 de enero de 2015

FanFic ROTG KOZMOTIS PITCHINER

NOTA DEL AUTOR:
Kozmotis Pitchiner y su hija Emily Jane Pitchiner son personajes creados por Williams Joyce
Historia narrada en tercera persona
Sólo un vano intento de narrar algo que de verdad me emociona en el trágico pasado de mi personaje favorito de Rise of The Guardians (Origen de los Guardianes) Pitch Black n_un
ONESHOT

FanFic ROTG
Una pequeña luz en un mundo de sombras

Entre sus largos dedos de piel grisácea estaba la imagen de una niña protegida por un frágil cristal rodeado por un dorado circulo con pequeños relieves que a pesar del largo tiempo aún le conferían un aire distinguido y bello. Sólo haciendo un pequeño esfuerzo, arrugando su ancha frente, el oscuro ser hallaría dentro del oscuro vacío que era su mente una borrosa imagen idéntica aunque claro estaba, sus dedos albergaban un tono menos preocupante...

xoxoxox

-¡Papá! -Una voz reclamaba su atención. Aguda pero agradable a sus oídos como el trinar de los pájaros en primavera. Al levantar la vista mientras esbozaba una sonrisa de disculpa, la niña de igual cabellera negra y ondulante con uno o dos mechones alejados y sobresalientes del resto y grandes ojos de intenso fulgor ambarino, sonriente a pesar de la tristeza y la rabia que desolaban su corazón, agregó. -¿Te gusta? De este modo no te olvidarás de volver. -

Agrandándose su sonrisa, sin apartar la mirada a su pequeña, el general no tardó ni un instante en asentir colocándose el obsequio, quedando sobre su pecho la imagen. Tomándola fuertemente entre sus brazos, la estrechó y besando su cabecita replicó emocionado, a pesar del esfuerzo que se veía obligado a hacer para mantener el tipo como cualquier otro soldado en su situación:
-Ohhh cariño, por supuesto que me gusta, siempre irá conmigo. -

Liberándola, antes de ponerse de nuevo en pie, carraspeando, le dijo con voz dulce pero autoritaria:
-Ahora vuelve con tu madre. Cuanto antes me vaya, antes podré volver. -

Sin embargo la niña en vez de asentir, insistió presa de la inseguridad y la desesperación que esa separación representaba:
-¿Lo prometes? -

El alto y uniformado hombre abrigado meramente por una espesa capa escarlata ante ella, poniendo una de sus manos enguantadas sobre su pecho afirmó:
-¡Por mi vida! -

Respirando hondo, ella sostuvo la mirada y cerrando con fuerza sus ojos, reteniendo las ganas de llorar, asintió y echó a correr dirección a una de las amplias estancias que el extenso y blanco palacio poseía. Pitchiner se quedó un momento quieto observando como la pequeña figura  se alejaba envuelta en la tela plateada de su vestido. .

Su firme promesa fue lo último que el buen general pudo dejarle...

xoxoxox

Conteniendo el temblor de todo su cuerpo, débil y pálido, entre sus largos dedos sentía el peso del objeto que contenía la imagen de toda su fortaleza. Nada más que una niña de cabello oscuro y ojos grandes e inquietos coloreados de oro como los suyos, que de cuando en cuando se humedecían conscientes de lo que implicaba toda la imagen en sí. Una realidad lejana, poco a poco utópica como un sueño en el que no hay avance pero su mera visión le iluminaba.

Sin apartar esos ojos de luminosidad apagada a causa del insomnio persistente de los de la pequeña morena que le sonreía, pasaba varias veces  cuidadosamente un pañuelo de seda sobre la superficie cristalina a fin de que esa imagen no se tornase borrosa por culpa del polvo, culpable de sus toses y eventuales estornudos. La sonrisa que nacía en el hombre era inaguantable para las sombras que se revolvían entre susurros y voces tenues a la par que conspiradoras cuando ningún lamento parecía valer para obtener libertad. Era todo lo que podía hacer, devolverle una sonrisa, rememorando su promesa. Ya quedaba menos, así se repetía al final e inicio de cada día.

Siempre igual, sin darse cuenta, se había convertido en un ritual obsesivo pero tan necesario como la higiene o el alimento de su cuerpo.

Ejecutado en cada leve momento que él podía permitirse para sí en la apenas espaciosa habitación que ocupaba apartado por los muros de todo aquello habitante de la oscura e inmensa prisión en la que su existencia, su solitaria y monótona existencia tomaba lugar, el general ya establecido como único guardián hasta que lo impensable se hizo real, contra sí ya que bien era conocida su nobleza y férrea dedicación a la justicia en lo ancho y extenso del universo, salvaguardando la paz de seres como ellos. Precisamente gracias a esa desagradable y molesta obsesión del héroe, también padre.

Exacto, la solución a sus problemas siempre había estado ahí pero no se habían parado a pensar en ella hasta que alguien sí. La manifestación de diversos miedos a lo largo del universo sintieron que era su hora de jugar y así lo hicieron, poniendo toda su maldad en ello.

-¿Papá? -Sonó una voz inconfundible para Pitchiner, que levantó la vista confuso la vista del retrato. -¡Papá! -Continuaron las sombras llamándolo como lo haría su hijita del alma, disfrutando intensamente de la inseguridad del hombre que tragando saliva tenía que recordarse a sí mismo que esa voz no podía ser otra cosa que un efecto secundario de sus malas noches. -¿Papá, dónde estás? -El pobre hombre negaba con su cabeza a cada intento, cada vez más desgarrador para su corazón de padre, tapándose los oídos con las manos. -¡Papá! ¡Por favor! Esta oscuro, tengo miedo... ¿Estás ahí?- Empezaron a rogar con voz temblorosa entre lloros las sombras, llegando al punto más algido de su actuación. Incapaz de resistir los llantos de terror de su hija, el general se quebró, su razón que se tambaleaba en tan fina linea cayó justo como querían las sombras, escondidas en el fondo de sus oscuras celdas.

-¡Cariño! -Le oían gritar con una excitación que no creyeron volver a sentir acompañado del trote que emitían sus botas contra el suelo, rompiendo el silencio. -¡No tengas miedo! Sólo aguanta un poquito más. -

Aunque era cierto que ansiaban la libertad, tenerlo así, presa del panico ante la idea de que su hija estuviese sola y perdida en mitad de la oscuridad les creaba mayor satisfacción pero la diversión no iba a quedar en eso se decían expectantes al sonido de las pesadas llaves abriendo las envejecidas puertas de cada celda...

xoxoxox

Su boca se quedó ligeramente abierta, como si estuviese a punto de pronunciar su nombre o cualquier otra palabra que demostrase amor pero ningún sonido surgió. Continuó pestañeando, incredulo de los pequeños atisbos de verdad que habían emergido como imagenes en movimiento en mitad de un denso y negro mar. Mas todavía sosteniendo el medallón esos dedos que lo sostenían habían recobrado calor, sí, incluso su color natural, fenomeno que acabo por asombrar para después agravar al espectro como si una pequeña, minuscula parte de su anterior ser aguardase el momento de regresar del olvido...

MARY: Primero decir que soy consciente de lo arriesgado que es escribir este fanfic debida a la poca información que dispongo sobre como se desarrollan los acontecimientos en los libros pero debido a cuanto me emociona y gusta la historia de Pitch Black, especialmente cuando era Kozmotis Pitchiner he querido escribir algo sobre él n_nU (Os aseguro que estoy deseando leer los libros de GoC o al menos aquel que narre su pasado y en cuanto los tenga en mi poder, lo haré) Después quiero comentar que esta historia esta planteada gracias al medallón que Seraphina regaló a su padre y que por lo visto consigue que Pitch Black recuerde algo, aunque sólo sea a su hija, de su otra vida y es que el detalle de ser algo regalado me encanta, lo convierte en un objeto de gran valor simbolico y afectivo, el resto me tomo son cosas venidas de mi mente como impresiones o conjeturas n_nU (Pero los pocos detalles que conozco he intentado respetarlo lo maximo posible)










miércoles, 14 de enero de 2015

PLANT DOLL


Sinopsis:

 Plant doll o Dolls es una colección de historias cortas realizadas por la mangaka Yumiko Kawahara.

Estas historias se concentran en contarnos la relación entre unas muñecas muy especiales y sus dueños o aquellos que anhelan tener una en sus vidas. Cada muñeca requiere un tipo de cuidados y atenciones la mar de particulares lo que según la historia puede ocasionar problemas al no ser temadas en cuenta o simplemente necesitan vivir en un hogar lleno de cariño, creando así historias cercanas al cuento infantil o a fabulas con algún tipo de moraleja...

Además de cortas, son autoconclusivas por lo que aún hallando elementos comunes, ningún protagonista tiene nada que ver con el de la siguiente historia ni sus circunstancias. Sólo el vendedor de tales bellezas, un tipo bastante excéntrico que bien puede asemejarse al Conde D de Petshop of Horror n_un

Opinión personal:
Además de poseer un dibujo cuidado y bello, especialmente en la presentación de cada historia, ofrece una idea aunque algo frecuente en el mundo de las muñecas, siempre interesante.
Sí hay algo en su contra podría ser a veces la similitud de las muñecas presentadas, físicamente hablando pero sería perdonable si sabemos comprender los diseños más deseados a la hora de crear u obtener una muñeca de porcelana. Generalmente rubias con rizos, ojos azules y esas cositas...

En general y sobretodo para los y las amantes de las muñecas, MUY RECOMENDABLE

sábado, 3 de enero de 2015

PETICIÓN ESPECIAL

GRAN REFLEXIÓN (a petición especial)

En la historia de la humanidad hay muchos héroes ¿verdad? Individuos que se han ganado el cariño y la admiración de grandes señores y humildes campesino debido a sus hazañas, actos de valor para muchos o imprudencia para otros que han sido recogidos en diversos formatos a lo largo de los siglos para el asombro de siguientes generaciones, héroes envestidos en elegantes ropas bajo brillantes armaduras montando fuertes y veloces monturas poseedoras de cuatro patas y duras pezuñas además de largas y sedosas crines pues aunque sus vestimentas no fuesen tan vistosas a causa de la sencillez con la que acogían su misión ni sus cuerpos estuviesen protegidos por ningún metal también han habido otro tipo de héroes a lo largo de los tiempos. Sí, amigos y amigas mías, hablamos de aquellos cuyo trabajo estaba enfocado a compartir e impartir las enseñanzas de Cristo bien conocidos como monjes y sobretodo dentro de su amplio gremio a sus hermanas, cuyas ordenes en principio brotaron de ordenes formadas por santos de ilustre nombre como San Agustín o San Francisco de Asís por citar algunos, pero sin asegurar con severidad pues aquí yo solo soy una humilde comentadora...

Ya que siglo a siglo fieles se han mantenido a sus deberes y votos como fieles esposas no sólo de un hombre sino de una promesa, la promesa del amor y que con ese amor dentro y fuera de su recogimiento espiritual ayudan a grandes y pequeños, débiles y olvidados o simplemente velando con rezos y consejos están por todos nosotros. Con apoyo o sin apoyo de poderosos como hormiguitas lo han ido logrando porque les guía una mano mucho más poderosa.

Y aún cambiando las costumbres, principios morales o modas su humilde reinado persiste. Muchas, damas que ya de baja o alta cuna, jóvenes o maduras con la inculcación de la fe en sus corazones llegado un momento esa flor hicieron crecer lista para ser trasplantada en un patio celestial entre silencio y respeto pero viva alegría por dentro porque desde siempre sintieron que ese era su lugar en una tierra que necesita tanto del bello servicio deseado y obtenido.

Pero no hay mayor gozo que atreverse a entrar a su divina morada, contagiarse de su espíritu y reflexionar a su lado, por lo que la única recomendación por mi parte es escucharlas a ellas y no a mí, no dejemos que su legado caiga como ladrillos de quebradizo barro, id y visitarlas, apoyadlas y si algo incita vuestro corazón, ayudadlas pues sin estas iluminadas damas ¿Qué sería de muchos de nosotros a lo largo de los siglos?

viernes, 21 de noviembre de 2014

FanFic FFVI (ONESHOT): La Pequeña Bailarina

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Ningún personaje perteneciente a la saga FF me pertenece, son creación exclusiva de Square-Enix (Squaresoft) y sus respectivos colaboradores
Historia narrada en tercera persona
De entre todas las pequeñas ideas que me vienen y van, al final voy a elegir una que creo podrá dejar a los fans con buen sabor de boca, a pesar de lo emotiva que pueda salir... A veces tengo la sensación de que la historias se cuentan ellas solas XDU Sería como un recuerdo un tanto difuso que Kefka conserva de su madre. Me gusta pensar que tuvo una madre afectuosa, a pesar de la incomprensión que presenta tener un hijo como Kefka n_un
Sutil KefuTina

Fanfic Final Fantasy VI
La pequeña bailarina

Antes de que pudiese abrir los ojos, ya intuía que una pequeña figura se acercaba a su espaciosa cama, por lo que sin abrir los ojos la esperó en silencio, fingiendo seguir preso de un sueño profundo. A pesar del inmenso respeto que le causaba ese lugar, en el cuál nunca era del todo bien recibida viéndose en más de una valiente ocasión obligada a adentrarse en él como un delincuente, la pequeña de áureos rizos radiantes a la menor incidencia del sol y nívea piel aquella mañana plenamente entregada a su misión no había dudado en hacer acto de presencia, siendo de este modo la primera persona en desearle un muy feliz día.

-¡Feliz cumpleaños! -Exclamó posicionada a pocos metros de la cama, mostrando una emoción a la que el joven general no encontraba sentido pero era incapaz de resistirse a contemplar en su pequeña protegida. ¿Cómo era posible que esa tontería provocase tal brillo en sus ojos? La clase de emoción que la impulsaba a cometer acciones intolerables, fuera de todo acuerdo impuesto. -¡Qué tengas un feliz día, Kefka! -Agregó después de atravesar a gatas la ancha distancia entre ellos encima de su cama, abrazada a él.

Haciendo un esfuerzo por apartarla de su lado cuidadosamente, dedicándole una mirada de fastidio respondió:
-Gracias... Supongo, pero hubiese resultado más agradable sin esta muestra excesiva de emoción por tu parte. -Terra, la preciosa niña se encogió risueña arrugando la frente, pero no sentía gran culpabilidad en mostrarle su cariño. -Ahora, sal de aquí para que me vista y podamos proseguir con este maldito día. -

La pequeña rubia notó perfectamente la hostilidad con la que algunas palabras brotaron de su labios cuyo tono natural era un tanto morado, parecido al de una persona que hubiese experimentado muy bajas temperaturas. Con expresión pensativa, Terra abrió de nuevo la boca pero esa vez su tono de voz fue más soportable mientras le miraba. Sus brazos estaban cruzados y una ceja permanecía suspendida por encima de uno de sus ojos entornados.

-¿Maldito? ¿Es qué no te gusta los cumpleaños? -Fue la directa pregunta que ella formuló, en eso era toda una maestra, en alguna que otra ocasión ese tipo de preguntas desarmaban al insensible general, cuya respuesta fue mucho más contundente:
-No. -Y adelantándose a ella, agregó con el único objetivo de dar fin a algo que ella parecía querer alargar. -Ni siquiera el mío propio. De todos modos es una estupidez conceder tanta importancia a un día, la gente nace y muere y ya está. -

La niña calló sintiendo que cualquier intento por defender su visión claramente positiva de la festividad personal de cada uno sólo serviría para que ambos terminasen discutiendo a pleno pulmón. Prefiriendo centrar su mente en algo menos entristecedor que las palabras de su mentor, agitando su cabeza llena de largos rizos dorados, retomó su gran sonrisa y salió de la gran cama con estas palabras a modo de breve despedida:
-Lo que tú digas pero te aconsejo que te prepares porque, ¡aún hay más por mí parte! -

Kefka la vio salir escopeteada de su lujoso dormitorio. Resoplando el soldado rubio se mentalizaba para vete tú a saber qué habría podido preparar la pequeña hibrido para él. Probablemente no se ilusionaría tanto como ella pero empezaba a picarle la curiosidad, algo que no podía corregir ni quería que fuese corregido ya que esa curiosidad que tendía a sentir le había llevado muy lejos, desde que había sido capaz de recordar con coherencia, siempre acompañada de la urgencia de descubrir aquello que la ocasionaba...

xoxoxox

Ella también era un poquito así o al menos era lo que a él le gustaba pensar en las limitadas ocasiones que su recuerdo se reavivaba eclipsando otros pensamientos pero que confiriese tanta importancia a un acontecimiento que nadie valoraba como su nacimiento sólo le provocaba gran irritación, casi la misma que le causaba tanto empeño en la pequeña Branford. Según los expertos en el complejo campo que abordaba la mente humana era una reacción muy propia de una persona incapaz de experimentar sentimientos o emociones. Él mismo había reconocido que prefería ser odiado o ser amado ya que ser amado implicaba corresponder a esa persona pero ella a diferencia de la pequeña Branford comprendía lo suficientemente bien a su hijo para amarlo sin agobiarlo. A veces había que recordar que los niños normales también precisaban de amor; darlo y recibirlo.

El comienzo de ese lejano día fue bastante previsible.

Ella se encargaría de despertarlo mandando al ruidoso de su hermanastro, que dada su edad no era de extrañar tanta energía concentrada en tan pequeño cuerpo, a menudo adornado por varios moratones gracias a su incesante torpeza bajo sus ropas.

-¡Hora de despertarse! -Gritaba correteando por la habitación hasta que "su hermano mayor" le ordenaba callarse incorporándose rápidamente. Con pocos instantes de silencio, le volvía el habla. -¡Madre dice que te vistas y bajes de inmediato! ¡Ha preparado tortitas para desayunar! -

Información innecesaria ya que si se concentraba lo suficiente podía deleitarse con el dulzón olor de las tortas friéndose en la sartén, animando a su estomago a emitir un gruñido mientras su lengua se paseaba por sus labios rosados. Aseándose y vistiéndose todo lo deprisa que podía aún sospechando de lo que la realización de tan apetitoso manjar podía significar bajó dispuesto a aguantar lo que fuese, oyendo tras de sí el acelerado descenso del pequeño de cabellos muy rizados, tanto como los de su padre, el pescadero. La aversión que había entre él y ese hombre era tanta que ni siquiera se molestaba en dirigirse a él por su nombre, tampoco nunca lo consideró un padre, era un extraño que había embaucado a su madre.

El beso suave y cálido de ella bastó para recibirlo en la cocina, de medidas austeras como todo lo que le rodeaba. La marca roja que quedaba al separarlos de su piel hacía que emergiese una breve sonrisa de satisfacción. Siempre le satisfacía las muestras de afecto incondicional que ella le dedicaba, sobretodo cuando el pescadero estaba observando sentado en su rincón de la robusta mesa de madera cubierta por manteles tejidos a mano, cedidos en la dote.

-¡Ya iba siendo hora! Date prisa y comete todas las tortitas, en el salón te espera alguien muy especial. -Le picaba como sólo ella sabía hacerlo, agregando un guiño que no hacía otra cosa que confirmar sus sospechas pero era como un juego, sólo entre ellos, y a él le encantaba. 

Tomando sus armas; cuchillo y tenedor, el pequeño Kefka asentía con un brillo en los ojos que denotaban la intensidad de su curiosidad sobre el pálido fondo azul que eran sus iris, previo paso al engulle del pan frito adornado por finas capas de caramelo, siempre observado absorto por su hermanastro, sentado frente a él en otra silla, meramente distraído por la caída de algún rizo inoportuno castaño.

En efecto, sentada en un sillón cubierto por tela de aburrido color reposaba una bella criatura. Igual de grande y delicada que el pequeño Tomaso pero más silenciosa, con una eterna sonrisa que acompañaba a unos ojos grandes pero lánguidos como si la pequeña señorita estuviese a punto de quedarse dormida o en mitad de su espera se hubiese perdido en sus propios pensamientos allí se hallaba La pequeña bailarina que había conquistado al chico de cabellos dorados y piel casi tan pálida como la suya. Tal y como él la había visto tras el escaparate, bajo doradas letras, de la única tienda juguetes en toda la ciudad de Albrook, vestida por primorosas telas rojizas con gasas rosadas cosidas recreando la falda de un tutú a juego con los finos lazos rosas que mantenían a raya sus incesantes rizos color pajizo. Ante la expectante mirada de ella, la tomó con un cuidado inimaginable en un chico con la fama que él tenía para abrazarla. Incluso sí era consciente de los atentos ojos fijos en él, no la soltó hasta que la exclamación de su madre y el pequeño Tomaso le sobresaltaron:

-¡Feliz cumpleaños! -

-Sabía que había trampa. -Fue su respuesta, huraña para cualquiera que no le conociese tan bien como ella, sin embargo su sonrisa, de oreja a oreja, no dejaba dudas de que había triunfado.

-Ahora sí podremos celebrar este día como cualquier otro chico. -Añadió estrechándolo contra su pecho, pasando sus dedos por su cabello ligeramente ondulado y luminoso como el sol. -Porque aunque tú le veas sin sentido u odioso, siempre habrá alguien que lo haga, no le quites esa ilusión, muñeco mío. -

-Me conformaré con recibir un regalo así de bonito... -Replicó, cediendo terreno. Sólo para ella porque, ¿quién si no ella lo haría? La oyó reír suavemente antes de ser liberado.

Kefka sintió que sus excusas para no celebrarlo habían perdido peso aunque siguiese pensando lo mismo al respecto. Si la gente quería hacerlo por el tendría que encogerse de hombros y aceptarlo, a regañadientes, pero aceptarlo. Escuchar canciones estúpidas y todo lo demás...

xoxoxox

La primera sorpresa no resultó demasiado exagerada, el joven general sospechaba que con un poco de ayuda Terra había conseguido tostar los granos molidos del café que solía tomar rebajado en leche pero las siguientes sí. Ciertamente ignoraba como se las había apañado para reunir a todas sus muñecas y muñecos en el salón cuáles invitados humanos dispersados en el sofá y los dos sillones de respaldo alto de modo que al entrar, pareciese que todos ellos le estuviesen mirando con la misma alegría que ella, sin olvidar la colocación de algunos globos de colores tan llamativos como los de sus propias ropas. Después de una agotadora mañana, regresar al hogar y verse inmenso en semejante espectáculo era lo último que necesitaba mas reconocía que la audacia e imaginación de la niña le había causado cierta sorpresa. Respiró hondo contando hacía diez como le aconsejaban a fin de no explotar creando un ardiente desastre como un volcán humano a medida que se adentraba en su busca. Estaba cansado y molesto como no era excepción en él después de tratar con tanto idiota en el castillo imperial.

-¡¿Qué demonios has hecho?! -Gritó agarrándola por los brazos, no consiguió contenerse lo suficiente. Ella conteniendo el aliento para luego recuperarlo mientras cerraba sus ojos azul verdoso lista para enfrentarse a él, sencillamente replicó:
-¿No lo ves? Es una fiesta de cumpleaños porque hoy es tu cumpleaños. -

Que le hablase así no ayudó mucho a calmarlo, le parecía muy condescendiente para venir de una cría pero respirando nuevamente habló fijando sus ojos azules en los de ella:
-Hee hee... Está bien, es una fiesta ¿no? Mi fiesta de cumpleaños... Veo que has trabajado mucho en todo esto, te concedo una hora, en cuanto el reloj marqué esto, ¡Lo quiero todo como estaba antes! -Le hizo saber mostrándole el tiempo exacto que correspondería a una hora en su reloj de mano, un objeto de bellos grabados sobre la tapa con una pequeña imagen al lado de la clara esfera que a la niña siempre fascinaba. 

Terra asintió varias veces pues cuando Kefka se enfadaba no había modo de dialogar con él, además pocos lo intentaban y dentro de esos pocos insensatos pocos salían ilesos. El calor que emanaba de toda su piel a través de los variados tejidos incluso, fue descendiendo y la niña rubia pudo relajarse y moverse.

-Tic-tac brujita mía tic-tac. -Añadió cerrando el reloj para guardarlo de nuevo en uno de los pocos bolsillos que su larga chaqueta poseía. Mirándolo con extrañeza antes de traer un pequeño pastel sobre un pequeño plato de encantador diseño no pudo contener la pregunta en su boca:

-¿No recuerdas lo que te dije esta mañana, antes del café? -

Kefka pareció cerrar los ojos para rememorar pero a medida que los volvía a abrir negó tajante con la cabeza.

Sentándose en el sofá colocando a una de sus pequeñas amigas de frágiles materiales esperó a que la niña le agasajase. Pensándolo con frialdad, degustando el pastel de pequeño tamaño pero gran dedicación en su proceso el joven general sólo sabía que había sido otro maldito día más en la lista de días vividos, más o menos agradable hasta que alguien había sacado a la luz brevemente el detalle de ser justamente el día que nació pasado mucho tiempo lo que lo convirtió en un día el doble de insoportable. Divagando, perdiéndose en sus propios pensamientos no oyó a la niña reclamar su atención, sólo ante el contacto de sus dedos sobre una de sus rodillas toda esa maraña se desvaneció y sus ojos claros recayeron en ella que con una sonrisa capaz de derretir el corazón a cualquiera, tan sólo para él, como haciendo borrón y cuenta nueva exclamó:
-Pues de nuevo te digo ¡Feliz cumpleaños! -

Seguido de un fuerte abrazo y un sonoro beso sobre su blanco rostro a causa de los polvos y el maquillaje en general. En cuanto terminó de comer el dulce, haciéndole entrega del platito con apenas migajas y la cuchara, abrió su regalo. Sólo aquel que ella le hizo saber emocionada que era de su parte. Terra contempló a su mentor en silencio, sintiendo una inseguridad y un temor al fracaso grandes y pesados como rocas sobre su espalda Deshaciéndose el envoltorio con gracia y rapidez Kefka quedó largo tiempo anonadado ante la mirada de la pequeña figura de trapo que sostenían sus manos enguantadas.

-¿Te gusta? -Terra preguntó con voz temblorosa, cercana al llanto. -La he hecho yo y es una bailarina pero no es muy bonita... -

-Todas sois iguales, ¿eh? os gusta verme caer en la trampa. -Fue su única y enigmática respuesta pero la carcajada que les envolvió denotó que había dado en el clavo. Tanto que resultaba doloroso.

Con un gesto le indicó que se acercase y ella aunque confusa, obedeció fielmente. Aquello fue extraño, muy extraño, incluso impropio en él, en su manera de ser o actuar pero qué demonios, el resto del tiempo que quedase de aquella fiesta quería pasarlo así, mostrándole algo de gratitud. No amor, por el momento, gratitud pues de alguna manera le había hecho recordar a la única mujer que había apreciado tanto como se apreciaba a sí mismo.

MARY: Aquí tenéis un one-shot dramático y de extensión decente para un one-shot. Como siempre espero que os guste, lo he hecho todo lo mejor que he sabido, con todo mi cariño además porque hace poco poquito (el 19 de Noviembre) fue el cumpleaños de este personaje tan fascinante para mí, y atrayente llamado Kefka Palazzo TUT
Quizás os resulte un poco raro pero me gusta pensar que aún siendo un psicópata cruel y excéntrico, Terra fue o sería la única capaz de amarlo o conquistarlo e_e OTP feelings everywhere, lo siento me puse un poco bastante fangirl XDDU Pero que esto no os engañe, a medida que pasan los años o a medida que vaya escribiendo más cositas veréis que cabrón siempre ha sido y siempre será porque es lo que me gusta de él... A Terra la intento mostrar como considero yo que actuaría cualquier persona en su situación, creciendo con un tipo tan particular, necesitada de mucho afecto, con sus grandes inseguridades pero por remedio, paciente y astuta. Todo esto pre-canon, o sea antes de los eventos del juego porque me gusta en este caso más imaginarlos al principio n_nU
Con esto creo que ya he dicho bastante... De verdad espero que os guste a pesar de todo ;) Algunos personajes como su madre, su hermanastro y su padrastro son OCs míos pero necesarios porque todos tenemos un pasado, una familia y todo eso XDDDU












martes, 4 de noviembre de 2014

FanFic FFVI (ONESHOT) Mano amiga

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Los personajes de FFVI no me pertenecen, son de creación exclusiva de Square Enix (Squaresoft) y Yoshitaka Amano
Historia contada en tercera persona
Bueno, aquí otro intento de contar algo con mi trio favorito de personajes n_n (Sé que mis ideas no son muy espectaculares pero bueno, al principio nada es tan espectacular como nos gustaría) Por la cercanía y el respeto con el que Leo trata a Terra en uno de sus momentos de declive emocional, me gusta mucho pensar que aunque Leo no fuese su instructor "oficial" podrían haber tenido bonitos momentos juntos (más padre e hija que con Kefka XD) aunque yo creo que es sólo la forma de ser de Leo, que es un tío correcto y noble a pesar de estar en el bando de los malos...
No hay ninguna pareja que mencionar, quizás ligeras insinuaciones y serían KefuTina pero nada más

Fanfic FFVI
Mano amiga

Cuando la joven pudo reaccionar ante el contacto de las cálidos dedos que sostenían uno de sus brazos con igual delicadeza que firmeza, ella pestañeó abriendo la boca ante la sorpresa de hallarse retenida por el hombre más insospechado. Alto y fornido pero con una sonrisa que garantizaba seguridad y confianza en su persona, Leo Christophe era ese hombre. Relajándose, la muchacha de cabellos muy ondulados y rubios como olas doradas sobre su espalda sonrió aliviada.

-No era mi intención abordaros de este modo, cadete Branford pero me gustaría hablar de una cosa contigo. -Se disculpó el soldado de piel morena consciente de la posible reacción de la joven soldado, cuya frágil apariencia no era difícil de comparar con la de una bella muñeca de porcelana.

-Claro, lo que usted quiera. -Fue la rápida respuesta de Terra, nombre que invitaba a fantasear con lugares lejanos y casi salvajes.

Liberándola con suavidad, como si temiese romper su brazo de clara piel a excepción del largo guante de tela roja que lo envolvía, Leo asintió sin dejar de sonreír con cortesía y pronto ambos se encaminaron hacía su despacho. A lo largo del recorrido la muchacha trataba de mantener un aire más formal pues que muchos superiores fuesen tan amables tanto con ella como con la soldado Chere no implicaba que fuese debido a un gran agrado despertado en ellos, sino porque todos sabían cuan valiosas eran para El Imperio. Nada más llegar a la amplia habitación, el soldado se había tomado la libertad de preparar un asiento para ella ante de ocupar el suyo al otro lado de la mesa de resistente madera y bellos adornos tallados por diversas partes. Aquello ya resultaba excesivo pero la joven soldado se sentó agradecida.

-Gracias pero ¿no le parece demasiado? -Terra dijo sintiéndose un tanto extraña. Ella conocía bien su función, el General Palazzo se había encargo bien de hacérselo entender, incluso sentir por lo que tanta cortesía era un poco abrumadora.

-En absoluto. -Negó él tranquilo. Aún sabiendo por boca de otros soldados que Leo era unos años menor que Kefka, el hombre frente a ella no le daba esa impresión por lo que casi le producía risa imaginarlo como un hombre más joven. -¿Qué? ¿Qué ocurre? -Preguntó rompiendo el breve silencio al verla contener esa risa tonta e improcedente. Con gran habilidad, Terra replicó retomando serenidad:
-No es nada, supongo que estoy un poco nerviosa. -

-Pues cualquiera lo diría. -Observó Leo antes de concentrarse de lleno en el asunto a tratar con ella. -Bueno, dejando a un lado mi lamentable sarcasmo, si te he conducido hasta mi despacho es como ya te dije hace unos instantes en el pasillo para tratar un tema que me preocupa. Terra, ¿va todo bien con el General Palazzo? -

Supo que su pregunta había sido muy incisiva con sólo ver el cambio en el rostro de la bella muchacha pero una vez formulada en voz alta, todo lo serio pero amable que pudo, no había vuelta atrás.  Lo que descomponía a la joven soldado no sólo era el hecho de libremente hablar de ello sino de cómo hacerlo cuando ni ella para sí misma sabía describirlo, con o sin corona de esclavitud brillando impasible sobre su cabeza. Que fuese bueno o malo, era una cuestión por el momento, menor. Reuniendo valor, Terra fijó sus ojos color aguamarina y habló con voz clara:
-Por supuesto, todo lo bien que puede ir cualquier interacción con una persona tan complicada como el General Palazzo. -

El bueno de Leo Christophe quiso insistir, era su impulso más natural como el hombre justo y honorable que era pero su cabeza, la misma que le había salvado en tantas extremas ocasiones le detuvo. Por muy consciente del problema que fuera o por muchas pruebas a mostrarle que tuviese, si ella no podía reconocerlo, presionarla no iba a ser una solución mejor.

-Me alegro pero quiero hacerte saber que en el momento en que ocurra algo fuera de lugar puedes contar conmigo aunque no seas uno de mis muchachos. -Quiso que quedase claro porque como soldado de rango superior sentía el deber de proteger a los novatos, especialmente a aquellos que les había tocado estar bajo las oscuras alas de Kefka Palazzo.

Terra tomó en cuenta sus palabras asintiendo pero rechazó su ayuda tan educadamente como fue capaz pues lo último que le deseaba al buen soldado era verlo metido en una guerra contra Kefka que no podría ganar.

-¿Algo más que debamos hablar? -Preguntó ella previo paso a la despedida. El soldado negó con la cabeza y ambos se despidieron como los soldados que eran pero a medida que Terra se alejaba, la impotencia se reflejaba en sus ojos de Leo, quien había y habría de consentir tantas cosas, siendo esa la peor de todas.