sábado, 15 de octubre de 2011

POEMA sin TITULO

Una vez el templo comience a derrumbarse, ¿dónde te refugiarás de mí? Una vez los pedazos caían sobre tu cabeza, tán dañado, tán asustado, ¿dónde quedará tu fe ante mí? Cerrarás los ojos, girarás la cabeza, ¿serás tán cobarde de rechazarme? ¡No lo hagas! Sólo te causaría más dolor. Afronta la verdad, abre tus ojos para mí, deja a la bestia salir, liberate de tus miedos y sueños, se mío como siempre has querido pero nunca te has atrevido. Abandona tu templo destruido, abandona tu fe condenadora, yo te mostraré la luz, la más hermosa y cegadora luz, como la verdad, antes de caer. El muchacho no tiene por qué temer, porque él caerá también. Tán cercano, tán lejano, atrapado en su propio laberinto, mira qué ya fue advertido, lugar santo, lugar corrupto, palabras grises, actos tristes, caminos que se vuelven grises también pero ¿qué otra opción tenía? Si cae, que no sea engañado.

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