jueves, 8 de marzo de 2012

FanFic CLAMP ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Ni Yuuko ni Clow son personajes surgidos de mi loca mente, pertenecen a CLAMP
Historia fuertecita, advertidos estais ^^'
Ay, cuantas más historias así escribo o leo de otros fans, más quiero escribir e_e
En primera persona, según Yuuko y según Clow :3

FanFic CLAMP
¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

CLOW

Cuando me abofetea y me define mediante el agudo uso del adjetivo que sabe que más me ofende, incrementa los deseos que albergo, deseos que se encuentran en la parte más oscura de todo mi ser, por hacerla mia. Ella lo sabe y juega a ponerme a prueba, al principio, no lo dudo, traviesa, cosciente de que me hace sentir esa lujuria pero a medida que percibe que la situación se le escapa de las manos, se esmerará en ponerle fin.

YUUKO

Me agarra tán violentamente que por unos instantes pierdo mi seguridad, queriendo comprobar hasta qué punto me ama, despierto su lado más oscuro y me asusto por lo que valiendome de mi voz le grito toda clase de barbaridades pero no retrocede dolido, todo lo contrario se me echa encima obligandome a caer boca arriba en el sofá de oscuro cuero todo lo larga que soy. Grito su nombre más y más fuerte al instante de notar como sus manos comienzan a recorrer mi estilizada figura, golpeandole ruborizada y disgustada con mis puños pero tampoco va a servir para detener su imperiosa necesidad de desproverme de mi negro vestido, tán ajustado e insinuante que acalora a todo caballero que posa sus ojos en mí. Cierro mis ojos y lagrímas de rabia recorren mis sonrojadas mejillas.

CLOW

Ignoro el motivo por el cúal tantas lagrímas caen por su rostro de finos y equilibrados rasgos sólo sé que ha dejado de utilizar sus puños contra mí. Ha dicho cosas tán crueles y sin embargo sigo imponiendo mi cuerpo contra el suyo, besandola aunque sea complicado al desplegar ella nueva hostilidad. Con su bello rostro girado, los ojos fuertemente cerrados y sus delgados labios apretados se niega a ser participe en el placer que trato de avivar en ella. Cuando vuelve a removerse frenéticamente debajo mio, obtengo la pequeña pista que necesito para continuar con mi labor. Desabrochando los pequeños botones de su oscuro vestido, depositando suaves pero constantes besos a lo largo de su cuello de clara y sedosa piel, su respiración no tarda en agitarse sútilmente, palpar la piel bajo la tela aún estando cubierta por otro tejido de menor grosor, es un merecido anticipo de lo que lograré cuando mis manos desgarren la larga falda que compone la parte inferior de su vestido.

YUUKO

Odio como tener su aliento sobre mi oreja, odio sentir sus labios rozar mi piel pero especialmente odio la manera en que acaba de romper mi precioso y caro vestido para ir a meter una de sus indecentes manos por debajo accediendo a la parte más intima y oculta de mi cuerpo. El grito que se me escapa es de los ensordecedores, tornandose un poco agudo al sentir algo de presión, aún estando mi sexo cubierto por la ligera y blanca ropa interior. Que mueva sus dedos así contra ello y tenga el descaro de cuestionar mi virginidad es la gota que colma el vaso. Incomprensiblemente siento leves cosquilleos, como cuando notas la necesidad de micionar.

CLOW

Me valgo de mi acido humor inglés para atraer su rostro ya que no puedo aguantar más tiempo sin pegar mis labios con los suyos. En sus ojos hay un brillo psicópata, el color de estos empieza a asemejarse al rojo pero son de un exquisito color chocolate aclarado con un posible añadido de leche. Poco a poco su cuerpo se rinde a las agradables sensaciones que mis dedos le procesan. Conseguida la fusión de nuestros labios, me empeño en que se sostega, deduzco a juzgar por el sabor que me trasmiten, que le encantan mis postres, postres que hago especialmente para mis niños ya que ella siempre se niega a degustarlo habiendoselo ofrecido. Si permito que nuestros labios entrelazados se separen, no es por un largo momento, sólo lo necesario para retomar aire y proseguir. Jadea al acariciarle su pezón de tono rosa, palido al estar todavía protegido la ropa interior, lo que produce que nuevas ganas de golpear la empujen a hacerlo. Es una aútentica cabezota.

YUUKO

Debe de confundir el motivo que me fuerza a jadear, pues él también comenza a jadear, incluso a gemir, lo que me pone más alterada. Me horroriza el momento en que uno ya no es capaz de controlar ni su propia voz. Sus dedos son los primeros en propasar mi territorio sagrado, haciendo daño, al introducirse tán seguidos en una zona aparentemente cerrada, como si fuese la única señal de prohibición. Quejidos acallados al apretar los dientes mientras él se encarga de mitigar ese dolorcillo provocando que nazcan nuevas e intensas sensaciones al liberar uno de mis redondeados senos para pasar su lengua. Soy suya, me tiene donde quiere pues es tán bueno en sus infames artes pero mientras me quede coherencia, no le doy las palabras que más desea oir.

CLOW

Sus gemidos se alzan hasta llegar al nivel de los que yo produzco. Mi piel abrasa lo que implica que algunas ropas sobran, si todavía no he podido ponerla a punto, sé que una vez este en su interior, la frialdad e indiferencia con tanta maestria expuestas se derritiran dando paso a una explosión de calor y aceptación de sus sentimientos hacía mí. Porque había mucho fuego en ella, en sus desafiantes ojos no era difícil de percibirse y yo quería desatar ese fuego y dejarme engullir por él. Al alejar mis dedos de su humedecido y palpitante sexo, al descubierto, abierto como la entrada de una oscura y carnosa gruta bajo el empapado tejido de su ropa interior pegada a causa de esa humedad, para desabrochar mis pantalones y penetrar en ella, ella soltaría un largo y audible suspiro, en su cara el bochorno era insostenible, sus mejillas había adquerido un fuerte rojo y bajo su ordena fila de mechones negros, igual de negros que mis cabellos, pequeñas gotitas de sudor se preparaban para surcar su rostro.

YUUKO

Su sexo salió tán erguido y compacto del interior de sus pantalones que el suspiro se convertió en un grito al imaginar eso entrando en mi. Si la introducción de sus dedos dolió, eso me destrozaría. Sacando fuerzas por última vez me esfuerzo en alejarme pero él me lo impide siendo mucho más rápido que yo. Grito y grito más alto, le golpeo y no dejo de golpearle sintiendo con terror como su sexo me traspasaba como si la ropa interior no existiese. Me revolvio y no ceso de gritar hasta que mis gritos son desagradables chillidos de agonía. Me agarra por el culo, a fin de obtener mayor comodidad pues no le pongo nada fácil el acto propuesto. Le odio, le odio porque no se ha acobardado, porque ha demostrado que me quiere aún más de lo que yo me figuraba. Su aliento quema, su voz es más insoportable que de costumbre y mis ojos han vuelto a inundarse de lagrímas porque me gusta lo que me hace sentir pero me niego a anunciarlo porque eso sería mi derrota definitiva en este tonto juego que hay entre nosotros. Sólo cuando escucho como su respiración al igual que la mia regresa a su ritmo habitual, soy consciente de que ha finalizado. Al separarse velozmente de mi, intensamente ruborizado no me cabe duda de que en el fondo se siente mal por haber llegado tán lejos. Te odio es todo lo que sale de mis labios al incorporarme abotonandome apresúradamente los pequeños botones que componen mi vestido negro pero con una liviana sonrisa él me asestá el golpe ganador al recordarme lo mucho que me quiere con un te quiero.

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Cada vez que Watanuki me pregunta que tál lo hace, a pocos instantes despúes de yacer conmigo, todo sudado y con un leve brillo de orgullo en sus ojitos, me viene él a la cabeza. Odio que precisamente él, el torpe, el ruidoso y el empanado de Watanuki me haga rememorar a semejante mago y hombre. Admito que se le da un aire y que es tán buen cocinero como él pero nunca lo superará por lo que valiendome de mi malicia más refinada, a fin de oir sus sonoras lamentaciones, le comento que le queda mucho por aprender. Me tacha de cruel, de abusadora y un montón de otras cosas que sólo consiguen hace que brote una sonora carcajada de mi boca. Dando una honda calada a mi delgada y valiosa pipa, asiento y medito acerca de la extraña relación que mantuve con el mago conocido como el mago más poderoso del mundo. Al fin y al cabo, tanto me quería, que fue capaz de joder las leyes de la naturaleza y la fisíca.

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