miércoles, 26 de mayo de 2010

DeCáDenCe


Sí, me ha dao por recuperar este estilo de dibujo aunque voy a gastar un montón de rotulador y lapiceros XD Espero que os guste. Mis personajes más representativos o más cañeros, M y Charlotte. Creo que no hace falta presentarlos pero bueno... También iré retomando la pintura :D

martes, 25 de mayo de 2010

OH MADRE


Oh madre
hermosa criatura que un día me dió la vida.
Oh madre
hermosa criatura que tu amor me das día a día.
Oh madre
hermosa criatura, aunque mentira parezca tu esfuerzo en valde no será
Oh madre
criatura más bella que tu no habrá porque hermoso no hay nada más que la vida que conmigo compartiendo vas
Oh madre
por eso gran felicidad en este maravilloso día te quiero desear y que junto a mí tengas una larga y feliz vida
Un poema para mí madre, que resulta que hoy es su cumpleaños, espero que tanto a ella como a vosotros os guste :D Con todo mi amor y esfuerzo mental.

lunes, 24 de mayo de 2010

Mon Petite Sophie


Hablar sobre o de Sophie requiere esfuerzo. ¿Esfuerzo? Sí, esfuerzo para controlar la posible erección que puedes tener nada más pensar en ella, en visualizarla bailando o al imaginarla dedicandote un jugoso beso porque al igual que Charlotte, ella sabía como interactuar con los hombres, no siempre le gustaba pero lo hacía y lo hacía de un modo tan innato. A ella le gustaba la magia pero su destino no fue ser la preciosa ayudante de ningún mago o como mucho, prestigitador, al igual que un montón de chicas de la zona, se vió engañada y vendida a Jack N. Aún así fue afortunada pues tenía tantísimo talento, tanto encanto y tanta picardía, Jack N le concidió el privilegio de actuar como bailarina. Poco a poco, con esfuerzo, lagrimas y algún que otro cliente encaprichado, logró lo que pocas logran en el Midnight Cabaret, ser una diva. No sabría cantar pero bailaba y se adaptaba con tanta facilidad a los movimientos de Charlotte que nadie pudó superarla nunca. Eso sí, a Charlotte tampoco. Sophie se complementaba con Charlotte pero jamás sería mejor que ella, además Charlotte tenía una voz deliciosa. Cuando M llegó o mejor dicho se incorporó al Midnight Cabaret, las volvía literalmente locas de deseo pero M fue y siempre sería sólo para Charlotte, Charlotte lo dejaba siempre bien claro a las demás, a todos.
-Podreís follar con él pero ni se os ocurra intentar nada que vaya más allá.
Charlotte y Sophie eran grandes amigas. No sólo compartían escenario, también compartían secretos y a M, lo cúal era todo un privilegio. Sophie tonteaba con todos pero nunca estuvo muy interesada en ellos, no eran su tipo. Durante mucho tiempo su único interes había sido encontrar a su madre o al menos a su padre, una busqueda que acabó muuy mal. Solía refugiarse en los libros sobre magia, magia negra. Era tan obstinada y tan sensual, sin embargo cuando salía a la calle o se veía obligada a ir a alguna fiesta de algún cliente engreido y rico, era toda una dama. Teníendo en cuenta que su madre no estaba bien de la cabeza, se podría pensar que Sophie también podría volverse loca pero D o el eminente psiquiatra Von Klauss decía que eso eran gilipolleces porque Maria, su madre era autista no esquizofrenica. Muchos decían que Sophie era clavadita a su madre, pelo castaño, levemente pelirrojo, muuy ondulado. Ojos deslumbrantes y piel muy clara. Los del Midnight Cabaret, M y sus muchachos y casi todos los de ese lugar no la dejaron marcharse tan fácilmente... Y no se llegó a ir, pero su amado la visitó durante muchos años. Lo creais o no, llegó a probar el dulce sabor del amor, de ese amor tan cursi y de cuento.

sábado, 22 de mayo de 2010

COSA DE FAMILIA

¿Por qué me miran así? Se preguntaba el muchacho rodeado de un montón de hombres, hombres que a pesar de ser familiares del chico, lo rodeaban y lo examinaban como si el muchacho fuese la rata más asquerosa del lugar. Esa clase de miradas que te destrozan. El muchacho no era querido, aunque era tratado con respeto nunca lograría nada más por parte de ellos. Incluso su propio padre le despreciaba. En semejante ambiente familiar, era fácil adivinar el destino del muchacho sin embargo no todos estaban en su contra. Su madre, la mujer más hermosa y poderosa del lugar le quería, fue parte de ella, era y siempre sería su hijo, su estrella y nadie podría quitarselo de la cabeza. Retrasado, deformado, enfermo o simplemente problematico, fuese como fuese, ella le quería y estaría a su lado, orgullosísima de él. Las damas no debían aparecer frente a los hombre, a menos que fuesen llamadas por alguno sin embargo ella, la madre del muchacho, tenía esa habilidad, esa gracia innata de nada más aparecer frente a ellos, no ser echada o azotada por incumplir las normas de la casa. Tenía la energia, el caracter y la belleza necesarias para salirse con la suya y además resultaba ser la dama más inteligente y aplicada de la casa, todo un trofeo. Los hombres la temían a la par que deseaban y las demás mujeres sólo podían envidiarla. El muchacho al oir sus refinados pasos, corrió hacía ella como un animalillo herido que busca un poco de protección y cariño. Ella le besó dulcemente la frente y llevandoselo en brazos, dejó a los hombres en la enorme habitación con la boca abierta.
-Esa osadía sólo es propia de ella... -Dijó uno embelesado.
-Cierto, es lo que la hace tan deseable. -Contestó otro.
-Somos demasiado indulgentes con ella. -Murmuró otro con el cejo fruncido.
Atormentar al muchacho, mostrarle el odio que sentían cerca de ella. Era jugarsela pues ella, por su hijo, era capaz hasta de matar. Una mujer valiente teníendo en cuenta que habían más hombres en aquella familia que mujeres. Por no decir que eso le daría mala fama...

miércoles, 19 de mayo de 2010

EL MOMENTO PARA LOS VALIENTES

Blackfield, según LanCaster, era demasiado blando y eso en cierta medida fue su perdición. William LanCaster y Jules Blackfield, nunca llegaron a ser amigos, quizás complices pero nunca buenos amigos. Al fin y al cabo ambos tenían los ojos puestos en el mismo chiquillo y eso les convertía en competidores. Dos lobos hambrientos, dispuestos a hacer lo que fuese por comerse al mismo corderito. Ambos eran repulsivos, ni siquiera se sentían un poco culpables por su decadente y terriblemente indecente vicio. Aunque sin comer ni beberlo el corderillo se lo llevó Blackfield y Blackfield no lo soltaría facilmente. Harían un buen dúo, la verdad. Crow los odiaba, bueno Crow odiaba a todos los de su clase. En cuanto empezó a darse cuenta de lo manipuladores y maquiavolico del asunto, se plantó a Blackfield sacando su lado malo. Realmente, tuvo lo que tenía que tener. Ya era hora de abrir los ojos y de paso, proteger a los otros. Cuando W, conocido como Lu en aquella epoca, vió que Crow se disponía a cantarle las cuarenta a Blackfield, con todo el dolor de su corazón supó que no volvería a verle. Fue un presentimiento que no le gustó nada. Crow y el pequeño W estaban sentados, muy calladitos, contemplando a Blackfield amar al pequeño M. A W le fascinaba pues Blackfield era tan dulce y a Crow le ponía enfermo, le repugnaba. No pudó aguantar más, cuando Blacfield comenzó a desabrollar poco a poco mientras le besaba el cuello algunos botones de la camisa, gritó:
-¡Monstruo!
Blackfield se detuvó, podría haberle ignorado, pero admiraba la valentía que estaba teníendo Crow en aquel momento. Se sentó y le miró fijamente. Crow tenía toda su atención. W se llevó las manos a la boca sorprendido y asustado.
-¡Me das asco! -Volvió a gritar con toda su rabia, rabia que había ido creciendo con él.
-¿Sí? ¿Y qué es lo que te da tanto asco? -Preguntó Blackfield fingiendo sorpresa.
-¡TODO! -Crow estalló. -¡Lo que eres! ¡Lo que les haces! ¡Eres un jodido monstruo y te odio!
-Bien, esa es tu opinión y aunque duele, la respeto. ¿Pero y ellos? ¿Crees que piensan lo mismo? -Dijó Blackfield maliciosamente mirando a M y a W.
Crow se quedó callado pero aún no se daba por rendido.
-No me hace falta preguntarles nada, sólo miralos, estan acojonados...
-Lu, ¿crees que soy un monstruo? -Preguntó Blackfield mirando con dulzura a W y W contestó con una leve sonrisa:
-No. Los monstruos te pegan.
Blackfield sonrió realmente satisfecho. Crow estaba perdiendo la batalla.
-Y tú, mi principe, ¿crees que soy un monstruo? -Le preguntó Blackfield a M, dandole un besito en los labios. M se sonrojó, no dijo nada, simplemente miró al suelo.
-¡Lo ves! La manera en que los besas y los tocas, ¡no es normal! Les haces sentir incomodos -Exclamó Crow de pie, golpeando el aire.
W y M les miraban atentamente, sin decir palabra. La cosa se estaba poniendo muy fea. W estaba a punto de llorar, ya parecían salir algunas lagrimilla silenciosas. A Blackfield no le hacía ninguna gracia tener precisamente cerca de ellos, esa conversación con Crow. Dió un largo suspiro, abrochó los botones que antes había desabrochado y con voz dulce pero muy firme dijó, le dijó a M:
-Mi principe, lo dejaremos para otro momento eh, ve a jugar con Lu.
M obedeció sin decir palabra, cogió de la mano a W y salieron de la habitación. Sí, la cosa se pusó realmente fea, espantosa.
-Eres un desagradecido. -Dijo Blackfield, estaba muy enfadado pero no perdía su encanto.
-Y tú un ser despreciable. -Le soltó Crow. -Debería decirselo a todos o llamar a la policia.
Blackfield le miraba burlón y le recordó:
-Por supuesto, diles lo que soy, quizás con suerte, puedan ponerse de parte de un ladronzuelo. Si no recuerdo mal, eso es lo que eras, un ladrón que se coló aquí.
-Sí... Pero pudiste llamar a la policia, en vez de eso te aprovechabas de mí. -Le echó en cara Crow.
-Cierto pero tu nunca te negaste. -Dijo Blackfield chupandose los labios.
-¿Me habrías dejado ir? No, estabas encaprichado de mí al igual que ahora lo estás de M...
-Ah, es eso, ¿te identificas con él o te dan celos? -Preguntó Blackfield. Ahí fue realmente retorcido.
Crow se sonrojó y gritó:
-¡¿Sabes?! ¡No pienso seguir aguantando, voy a hacer todo lo que pueda para que esto acabe!
-¿Quieres que acabe? Bien, vete, puedes irte -Finalizó la disputa Blackfield, señalandole la puerta principal -Pero ellos se quedan.
Blackfield no era de los que pegaban pero la manera en la que usaba las palabras era mucho más dolorosa. Podía ser tan retorcido y a menudo lo era. Crow se disponía a abandonar la habitación abatido, cuando Blackfield se le acercó por la espalda y con lo que parecía una cuchilla o una navaja le dió unos rapidos tajos.
-¿Quieres matarme o qué? -Preguntó Crow con grosería.
-No, sólo quiero que los demás sepan que has sido mio y aunque te vayas siempre lo serás.
Crow salió lo más rapido que pudó, aún más furioso. W y M en cuanto lo vieron salir malherido, le siguieron. W lloraba, lloraba como una niñita y gritaba:
-¡No te vayas! ¡Por favor, no te vayas! ¡Sólo tenías que ser bueno!
M también lloraba. Lo único que Crow les dijo fue:
-Os prometo que os sacaré de aquí.
Blackfield cerró la puerta principal dejando a Crow en la calle. Fue el precio que tuvo que pagar Crow por ser valiente y plantarle cara a Blackfield, eso sí, si hubiese sido con LanCaster, Crow no habría sobrevivido.

domingo, 16 de mayo de 2010

PERLA GRIS


Podría haberse puesto a regañarle, como solía hacer su padre, pero no podía, era incapaz de negarle aquella felicidad al chico. El chico estaba tan entusiasmado, tocaba con ternura a su Perla gris y ella parecía encantada. Eran uña con carne. Una unión muy especial. Perla gris era una de esas yeguas que nadie solía elegir, llevaba en aquella finca muchos años y eso se podía apreciar en sus desaires, por como movía su cabeza. Al igual que el chico, había sufrido bastante aislo. Cuando Gustav se acercó a ella, todos temimos que Lucrecia, así se llamaba antes, pudiese tener una respuesta agresiva ante el chico pero sucedió todo lo contrario. Lucrecia parecía tan mansa. El dueño de Lucrecia exclamó:
-Parece que le caes bien.
El chico sonrió y sin pensarselo un momento accedió a montar en ella. Un paseo, aunque fuese corto. Puesto que era la primera vez que Lucrecia iba a ser montada por alguien, alguien desconocido, el dueño, por seguridad, montó con el chico. Lucrecia lucía radiante, parecía muy feliz, como si por fin hubiese encontrado a su alma gemela. Fue un paseo corto pero maravilloso. El chico estaba que no cabía de emoción, quería que Lucrecia formará parte de su vida. A partir de aquel día, cada viernes iban a la finca y cada vez el chico se hacía más y más hábil. Era como si tanto Lucrecia como él fuesen uno. Viendo lo unidos que estaban, el dueño decidió regalarsela.
-¿Qué valor tiene? -Preguntó el hombre que iba con el chico. Un hombre muy particular pero que a pesar de ello parecía buena persona.
-Se la regalo. -Contestó el dueño, quitandose un palillo de la boca. -Sería una putada que esos no pudiesen estar juntos.
Fue como un sueño, para el chico fue el mejor regalo que pudieran hacerle. Perla gris a partir de ese día, mejoró mucho su actitud. Pasados unos años, tanto el chico como ella, ya conocida por todos como Perla gris, cabalgaban juntos hacía la victoria. Aunque era una de esas competiciones clandestinas, tanto el jinete como la yegua se sentían muy orgullosos de participar. Lo sorprendente, no fue que la ganaran, más bien fue descubrir que el jinete era ciego. Un ciego había ganado una carrera ilegal, qué escandalo pero para ellos eso no era importante, pues era el único modo en que podían desfogar su energia y además ganar algo de dinerillo. Dinero que iría para aquel hombre que hizo que Perla gris y él pudiesen estar juntos pero cuando llegó a la casa y no le encontró, algo le indicó que las cosas no iban bien.
-¿Buscas a Jules? Acaba de marcharse con su mujer.
-¿Con su mujer?... La señorita Juliette... No importa, tan sólo venía a traerle esto. -Dijo mordiendose los labios el muchacho dejando un sobre en el recibidor.
Pero las cosas se pusieron aún más feas para él cuando le comentaron que su querida Perla gris, su amiga y su mascota había sido sacrificada por orden de su padre. Ahí sí que lo pasó muy mal el muchacho, no sólo perdió a Perla gris, no volvió a montar ningún otro caballo. Él sabía que no debería pues era ciego y tal pero cuando estaba junto a Perla gris se sentía tan capaz de todo, por un momento sentía que podía hacer cosas como los demás. Además Perla gris siempre cuido de que no le pasase nada... Toda su felicidad se fue con ella.

sábado, 15 de mayo de 2010

MAYO, MES DE LAS MADRES






Tres pinturas que he realizado esta semana con esa preciosa temática. Espero que os gusten, la primera es un regalo para mí madre, que pronto hace años ^^ Me las he currado mucho.