viernes, 18 de marzo de 2011

FanFic Slayers REMEMORANDO VI


Dibujo de Erisiel Vrumugun ^^ Aún con esas pintas y toda la psicosis que tiene la tipa, me sigue pareciendo muy guapa y su historia de amor no correspondida me parece todo un puntazo ^^ Sinceramente, no me importaría volver a dibujarla, aunque la prefiero como sacerdotisa X3
NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Eris estaba muy enamorada de Rezo o sentía sentimientos muy fuertes hacía él, lo cúal no varía en Eterno Poder sin embargo si varía que ella no crea una copia de Rezo y varía su muerte. En el manga de Slayers la copia de Rezo les cuenta que su Ego se desata a partir del asesinato de Eris, gustandome esa tragica parte ideé algo similar. En Eterno Poder Erisiel muere al ser incapaz de vencer a la copia, que copia copia tampoco es pero bueno. Ella ya sabe que el no es Rezo pero aún así no se atreve a lanzar el conjuro que destruirá tanto al demonio como a la copia. Muere a manos a manos de la copia, la cúal le manda un hechizo llamado Blast Ash. Entre las cenizas no se encuentra lo que el demonio desea, por lo que regresa a la que sería en Eterno Poder la primera residencia del Rezo original esperando una segunda oportunidad. Dada la frialdad que tiene la copia en el anime pero como en el manga parece triste al recordar a Eris, la copia de Rezo en mi fanfic si se muestra más afectuoso con ella, tanto que a veces Eris desconfía pues Rezo la quería pero más en plan paternal XD Otro rememorando ^^
Eris posaba sus cansados ojos en la bonita vista que ofrecía la ventana en la que se encontraba apoyada. El arbol sagrado que la familia de Sylphiel cuidaba y protegía en el templo era tán hermoso. Aquella noche parecía resplandecer más que nunca, Sylphiel y su padre, el encargado de el templo de la ciudad de Sairaag, hablaban sobre lo mucho que estaba creciendo, de que era inusual que brillase tán intensamente. Eris escuchaba sin prestar mucha atención, parte de la conversación se le escapaba. Su mente se encontraba muy lejos de Sairaag, su mente parecía seguir en el lugar que ella consideró desde su primera instancia como su hogar, un lugar que era cualquier lugar pues ese lugar en realidad era el lugar en que se encontrase su maestro y señor, Rezo. Las lagrimas cayeron silenciosas desde sus preciosos y brillantes ojos almendrados hasta su barbilla recorriendo su aún hermoso rostro. El recuerdo aún dolía aunque a la sacerdotisa todavía no le parecía haber sido algo vivido. Las palabras de su señor, la rabia en su siempre calmada voz, la fuerza que ejerció sobre sus muñecas, Eris quedó en shock, con los ojos muy abiertos y la voz temblorosa tán sólo logró murmurar que tán sólo estaba ordenando su despacho cuando encontró aquel hermoso cristal y que le suplicó ser perdonada por llevarselo. Sería que tendría un sueño revelador que la empujaría a compartir sus dudas con alguno de los ayudantes que Rezo tenía en su laboratorio. Entraría así en un camino escurridizo, nada sería igual ni para ella ni para el que consideraba su amado señor Rezo.
-¿Por qué lloras? Mientras el arbol sagrado Flagoon esté aquí, ninguna criatura demoniaca podrá hacernos daño. -Trató de consolarla Sylphiel dedicandole una dulce sonrisa. Eris se secó las lagrimas con una mano y sintiendose muy agradecida le devolvió la sonrisa.
-Tienes razón, además los demonios no pueden pasar terreno sagrado, mientras permanezcamos en el templo, todo irá bien. -Añadió alejandose de la ventana con la agradable Sylphiel a su lado.
El buen sacerdote, padre de Sylphiel, la guió hasta la que podría ser denominada habitación de invitados. La sacerdotisa entró vergonzosamente examinando el humilde dormitorio con los ojos humedos. Recuerdos y más recuerdos llegaban a su mente pero la aparición de Sylphiel al rato de marcharse el sacerdote, le devolvió a la realidad. Sylphiel deseaba pasar la noche con ella ya que le veía muy desanimada.
-No es necesario Sylphiel, puedo dormir sola. -Musitó Eris con expresión entre burlona y molesta. Sylphiel insistió energicamente sentandose sobre la sencilla cama:
-De eso nada. Además siempre he querido saber que se siente al dormir acompañada. -
-¡¿A qué te refieres?! -Preguntó Eris ruborizandose pues no veía a Sylphiel con esas preferencias amorosas.
-Pues... Por ejemplo, como sería dormir junto a tu hermana mayor... - Contestó Sylphiel tapandose parte del rostro con la almohada que tenía entre sus brazos. Sylphiel jamás había contado esa clase de cosas a nadie, lo mucho que le habría gustado tener hermanas o hermanos. Era hija única y eso se apreciaba en el modo en que su padre la trataba, ella para él debía de serlo todo. La expresión de Eris se suavizó. Eris escuchó comprensivamente todas las inseguridades y deseos de Sylphiel mientras cambía sus ropas de sacerdotisa por un atuendo más apropiado para la noche, un ancho vestido de tela fina. Sylphiel a medida que iba ganando confianza en si misma, se retiró la almohada del rostro. Eris colocó sus ropas sobre una la única silla que se encontraba en la habitación. Eris era tán ordenada, algo que a su señor Rezo siempre agradó.
-¿Te gustaría que antes de acostarnos leyesemos un poco? -
-¡Claro! Los libros que hay en el templo son tán aburridos, me gustaría leer algo nuevo. -Le afirmó Sylphiel cuya curiosidad creció al instante de ver a la sacerdotisa de oscuros cabellos aproximarse a la cama con un libro entre las manos. Eris, ya sentada, colocó el libro entre ambas y retomó la lectura que hacía tiempo había dejado a medio tramo. Eris iba a dejar el fino papel doblado cuya finalidad era la de ser su marcapaginas sobre la mesita cuando Sylphiel se adelantó tomandolo entre sus dedos. Desdoblandolo, con actitud traviesa descubrió no sólo cúan talentosa era la sacerdotisa sino también lo que a primera vista parecía un valioso secreto. Si lo que la imagen mostraba era cierto Eris sería castigada, sin duda pero Rezo también lo habría sido.
-¿Os estais besando? -Preguntó Sylphiel acercandose el dibujo para así lograr discernir con mayor claridad los trazos. -¿Rezo, el grande y tú... ?-Iba a preguntar pero Eris arrebatandole el dibujo muy sonrojada la interrumpió diciendole:
-Esto no significa nada, es una mera fantasia... -
Observandolo durante un rato antes de doblarlo y alejarlo de Sylphiel, Eris no pudó evitar revivir aquel momento, momento que jamás sería capaz de exponer. Ella se encontraba, como cada vez que se sentía frustada o deprimida, en su cuarto sollozando con el rostro sobre la mesa cuando una la figura de su señor la sobresaltó. De inmediato abandonó el asiento para retomar sus tareas pero su señor la frenó, colocando sus manos sobre su rostro, como dejandose llevar por un deseo muy propio de un humano real, acercó su rostro al de ella y la besó pues ella notó avergonzada y sorprendida como sus labios se entrelazaron. Decir que la sospecha y la felicidad se dieron la mano sería decir muy poco. Eris se esforzó en abandonar ese recuerdo, leyó varias hojas del libro junto a Sylphiel y se lanzó en los brazos de Morfeo antes de caer de nuevo presa del dolor y la tristeza.

martes, 15 de marzo de 2011

DRAW IS LIKE REPRESENT...



Hoy os presento dos dibujos realizados a partir de la misma imagen y del mismo personaje. Espero que ambos os gusten ^^ El primero lo ha realizado mi gran amiga Tamy y el segundo es otro gran intento, a color ^^ Yo ya participe en algo con una idea similar, me gusta esa clase de ideas ya que es cierto que cada uno tiene un estilo diferente y muy propio que en esta clase de ideas se demuestra con mayor fuerza ^^ De todos modos, tanto Tamy como yo coincidimos en que Rezo, El monje rojo es un personaje muy difícil de dibujar XD Qué pena no tener mi original junto al de Tamy, lo regalé ^^'

lunes, 14 de marzo de 2011

Fanfic Slayers RED GLUTTONY V


Dibujo de Rezo y Zelgadiss en plan Eyecatch ^^ Espero que os guste, me esforcé muchísimo ^^
NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
En esta parte Marianna y su hermana hacen aparición siendo Marianna la última bruja que Khem captura para la creación de la piedra magica que va a crear. Podría haber ido a por más brujas pelirrojas pero dada que la preparación ha de ser durante una de esas noches raras en que la luna luce roja, con las que ha capturado le basta y le sobra. Marianna es la bruja más joven y más desafiante, por no mencionar que su hermana mayor hará todo lo indecible por encontrarla y salvarla. Los angeles y los demonios ya han puesto sus preocupados ojos sobre Khem pero todavía no lo ven como una gran amenaza. La aparición del descubrimiento del Poder Eterno está cercana, al poco de crear la piedra magica. El reino de Sairaag y el Reino de Aerothus se han unido acrementando los terrenos de Cerberuss. En esta parte comprobareís que Khem tiene un nuevo aliado, el Titán Gaav, el dragón rojo. Espero que este pequeño resumen os ayude con la historia ^^
A pesar del alto cargo que se le había conferido al contraer matrimonio con la princesa de Sairaag, Cerberuss seguía sirviendo fielmente al hechicero de rojas ropas y oscuros propositos, Khem. La princesa, ya reina, durante su estancia en lo que correspondería a ser el castillo del gobernante del Reino de Aerothus, no tardó en temer y odiar al hechicero pues cada día era más consciente de que su ahora esposo no sería libre, ni siquiera siendo el rey con el reino más grandioso y poderoso del momento. Una gran tristeza crecía en su corazón, sin embargo, en sus entrañas crecía lo que a medida que pasasen los meses de gestación sería un ser humano, un niño al que querer, proteger y preparar para un destino del que no podría escaquearse. Un destino que se antojaba complejo. Al principio no le agradó pero con el tiempo fue lo único que le importó, como si volcase todas sus esperanzas en ese niño aún por nacer. Durante las largas noches de insomnio tras los largos días siguiendo los extrictos consejos de Khem, la princesa diambulaba por el castillo, recorría los largos pasillos con la única luz que la luna ofrecía, complice de tantos sucesos terrorificos, hasta que algo una noche llamó su atención. Al principio creyendo ver a una persona se lanzó tras ella pero a mitad de su desplazamiento se detuvó pues aquella figura parecía haberse desvanecido. A la noche siguiente, saliendo de la cama en el mismo momento que más o menos había hecho, se desplazó poniendo todos sus sentidos en cada paso hacía la zona en la que la noche anterior se vió sorprendida por aquella misteriosa figura. Deseaba demostrarse a sí misma que no había sido una ensoñación pues aquello la haría más indigna ante Khem, que manejando las palabras como las maneja convencería a su esposo de que debía de ser internada en un lugar apropiado hasta que retomase la razón. Tal y cómo sucedió la noche anterior cuando la princesa logró alcanzar a aquella persona, como por arte de magía, ésta se desvaneció entre las sombras. Enojada por haber acontecido la misma situación que la noche anterior, exclamó:
-¡Ahora verás espectro burlón! -
Y girando la mano con elegante y rapido gesto de la nada se esbozó una espiral de luz que tomó forma redondeada y brillante posandose sobre la mano que la había creado. De ese modo la princesa no sólo sería capaz de encontrar a esa enigmatica figura, en caso de ser una sombra malefica, lanzandole la bola de luz, sería destruida. Para su decepción no se topó con ninguna figura, ni benevola ni malvada. Tán sólo con lo que ella supusó debía ser el final de aquel largo pasillo pues así se lo indicaba una gran pared. Estando a punto de retomar el camino de vuelta a sus aposentos, unas debiles vocecitas atrajeron su atención. La princesa acercó el rostro a la pared, colocando una oreja sobre ella, aún se oían voces. Alejandose de la pared tán sorprendida como inquieta, palpó la pared como si buscase una losa o algún detalle que abriese esa pared pero no encontró nada. Sus manos simplemente percibieron la fria y dura pared y al retirarlas lo único que la princesa vió fue la suciedad que habían obtenido al tocarla. A la mañana siguiente, bien temprano, se plantó frente a Cerberuss, que se estaba preparando para la busqueda de la última bruja. Mirandole fijamente comenzó a exponerle lo sucedido aquellas dos noches:
-Anoche y la noche anterior me encontre ante un hecho insólito. Dando un paseo por los pasillos del castillo vi a alguien pero cuando me acercaba hasta donde esa persona había sido vista por mis ojos ya no se encontraba allí. ¿Qué opinas, crees que hay algo que deba saber? -
-Es más que probable que diambulases adormilada y creyeses ver algo que en verdad no había. -Se limitó a responderle Cerberuss sin ni siquiera mirarla mientras se colocaba su espada en el grueso y gastado cinturón que disponía. Esa respuesta no fue bien acogida por la princesa que frunciendo el cejo se limitó a decir:
-Ya veo. -
Cada vez resultaba más dificil mantener una conversación relajada y franca con el que era su esposo y padre de la criatura que crecía dentro de ella, por lo que más de una vez la princesa se sentía frustada y alejada de Cerberuss. Hecho que no le gustaba pues no deseaba ofrecerle a su hijo una visión tán negativa de la relación que mantenían ellos dos. Tragandose las ganas de replicar abandonó el cuarto tán rapido como pudo. El hechicero con sus hermosas y suaves ropas de vivo color rojo se dirigía al cuarto de Cerberuss, la princesa giró bruscamente la cabeza pero con la misma brusquedad la hizo regresar a su debida posición. Realmente no podia apreciar a aquel individuo, aún así, para su desgracia y temor, era al único que podía encomendarse si caía enferma.
-¿Todo listo? -Preguntó Khem a Cerberuss, el cúal asintió energicamente. -Bien, entonces que comience la caza. -Añadió con tono socarrón.
La princesa vió marchar a Cerberuss desde la amplia ventana que disponía su dormitorio. No pudo evitar dejar caer una lagrima, colocando sus manos sobre el cristal al contemplar como se empequeñecía a medida que se alejaba del castillo. Cerberuss se había levantado más temprano tál y cómo solía hacer para sin ser visto llevar el humilde desayuno a sus jovenes y asustadas rehenes, al regresar a la parte del gran castillo en la que solía vivir con la princesa se vió arrastrado hasta la biblioteca siendo cogido por el cuello de la camisa por su enojado señor y amo. Mantuvieron una corta pero intensa conversación. Aunque Khem le repetía que no se encontraba enfurecido con él, Cerberuss temblaba como una hoja en un día de estremecedor viento. Khem obligó al joven a tomar asiento y extendiendo en una de las dos mesas que habían en aquella espectacular sala un largo rollo mostró al joven algo que él joven debía leer y comprender pues era de gran importancia para su amo y señor. Cerberuss observó los dibujos y los datos que contenía el extenso rollo amarillento y con expresión pensativa dijo:
-¿Lo que se haya escrito aquí tiene relación con la busqueda y captura de las brujas? -
-Así es. -Le respondió su señor con tono de cierto agrado al comprobar que su joven albergaba inteligencia. -Para ser especificos, esto me indica que he de conformarme con diez jovenes brujas en vez de con la cantidad que yo hubiese esperado. -
Cerberuss esbozó una timida sonrisa. Le hacía muy feliz que aquellas persecuciones y secuestros cesasen. Lo que su señor le comentaría haría que esa sonrisa se desdibujase drasticamente.
-Pero si mis calculos van bien, tán sólo contamos con nueve. Ve a vestirte, has de traerme una bruja más de inmediato. -
Dejó a un lado ese recuerdo reciente y centrandose en la esperanza de que fuese cierto que esa fuese a ser la última vez en que tuviese que adentrarse en los pueblos y aldeas que componian su reino para secuestrar a una chiquilla de cabellos rojos o anaranjados. Estaba acostumbrado a sufrir toda clase de reveses en más de una misión pero lo ocurrido con Marianna dejó largo tiempo perplejo a Cerberuss. No sólo fue a causa de la temprana edad de la chiquilla, no, lo que le sorprendió fue encontrase de nuevo con la ayuda de Dilgear, su viejo amigo mitad hombre, mitad bestia. Sucedería tál que así, Cerberuss trás registrar varios pueblos y lugares de los bosques en los que las brujas gustaban de esconderse, acabaría abandonando su tarea en uno de los pueblecitos más lejanos. Acción que no sólo tendría severas repercusiones, acción que haría a Khem replantearse marchar y encontrar por si mismo a la última bruja o dar una pequeña ayuda a Cerberuss. Tres días habían pasado desde que Cerberuss se embarcará en la última misión, la princesa observaba a escondidas como el hechicero de ropas color sangre examinaba y preparaba una serie de frascos y jarros o como ojeaba polvorientos libros de gran tamaño recosidos. La princesa lo único que podía hacer era rezar, implorar a Dios que su esposo regresase lo antes posible ya que las acciones nocturnas del hechicero le aterrorizaban.
-¿Qué haces tú por aquí? -Exclamó Cerberuss cuando Dilgear le permitió entrever su rostro de animal.
-¡¿Tú qué crees?! Nuestro encantador señor me ha obligado a echarte una mano. Al parecer anda un tanto desesperado. -Le soltó el hombre-bestía con una sonrisa retorcida. A Cerberuss le dió la impresión de que Dilgear seguía dolido por todo el largo tiempo que no se habían vuelto a ver. Dilgear no podía creer lo apuesto y sereno que se había vuelto Cerberuss, pero le entristeció comprobar que los ojos de su joven amigo seguían tán apagados como el día en que le conoció. Ambos acabaron de degustar la comida que habían pedido y abandonaron el mesón sin decir palabra. Cerberuss comprobó que Dilgear había recuperado el medallón que Khem le entregó pues lo tenía fuertemente agarrado entre sus garras.
-No deberías deshacerte del medallón, en el momento menos pensado podría serte muy util. -Le aconsejó Dilgear mientras paseaban por el pequeño pueblo. El equino en el que Cerberuss había recorrido parte de sus terrenos se mostraba perezoso, sus movimientos eran más lentos que de costumbre. Cerberuss le pasó una mano por el costado, acariciandole le animaba a continuar. Dilgear se preocupaba más por cumplir con su deber, cuanto antes la encontraran, antes volvería a sus asuntos. Marianna, una chiquilla de apenas doce años se encontraba jugando en la plaza, desafiando a los demás niños del pueblo a realizar toda clase de peligrosidades. Su rostro se iluminaba con una traviesa expresión mientras escalaba la estatua que se encontraba en mitad de la plaza. Cerberuss y Dilgear se dirigieron miradas complices pues aquella muchachita alocada tenía los cabellos de un bello color anaranjado. A lo lejos, entre las gentes que contemplaban horrorizadas la bravura de Marianna, una muchacha salió corriendo hacía la estatua, sus cabellos también eran bastante naranjas o al menos eso se apreciaba en los mechones que habían logrado salir del pañuelo que llevaba ocultando el resto de su cabellera. Para Dilgear fue muy divertido observar como la pequeña fue regañada y azotada en presencia de toda la plaza. Cerberuss comentó a Dilgear lo siguiente viendo como ambas se marchaban, la menor obviamente gimoteando:
-Tenemos que pensar en un modo de llevarnos a la niña sin que su madre nos descubra. Es de esas mujeres que no dan su brazo a torcer facílmente. -
Dilgear asintió soltando una sonora carcajada. Khem seguía muy atento las dosis de información que le llegaban por parte Zurum, demonio que no le quitaba los ojos de encima a Cerberuss. Lo que el hechicero de rojo tramaba realizar era algo verdaderamente excepcional ya que tanto los ingredientes como el momento de la elaboración no se volverían a encontrar unidos.

sábado, 12 de marzo de 2011


Rezo con los ojos abiertos X3 Espero que os guste, me he esforzado muchísimo, además está a color ^^
NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Me gusta pensar que Rezo fue manipulado por Shabragnigudu al igual que muchas otras fans más. Claro que es un asunto difícil de explicar o ir describiendo, por lo que basandome en la enfermedad mental conocida como Trastorno de personalidad multiple, en Eterno Poder y otros fanfics relacionados con Rezo o vivencias de un joven Zelgadiss, Rezo, por un lado será descrito como un gran hombre, un santo, un sabio muy apreciado pero a veces también como un criminal o con una vida similar a la de un criminal, ya sabeis, para aquí para allá, salidas nocturnas irregulares y demás indicios... Como el Drag Slave proviene de Shabragnigudu y es un hechizo además de bastante poderoso en la magía negra, es de fuego, Shabragnigudu dentro de Rezo o Rezo poseído por Shabragnigudu tiene un gran dominio magico sobre el fuego y sus bolas de fuego, por pequeñas que sean, son brutales. De ahí que haya tantos incendios o cuerpos quemados. Rezo, si nos basamos en esa enfermedad, no recordaría las acciones realizadas bajo el dominio de Shabragnigudu por lo que a menudo sería indultado. Shabragnigudu sería como si dijesemos un Rezo altamente enojado o vengativo pues aprovecharía ciertas circunstancias para salir a armarla XD Creedme, Rezo es un personaje muy complejo, con muchos matices y realmente es eso lo que siempre me atrae de un personaje... Con el Joker me pasa algo parecido ^^ Personajes inexplicables XD
-¿Por qué? -Replicó el niño frotandose los ojos incorporandose bruscamente.
El monje rojo no supó que contestarle. Simplemente dirigió su cara hacía donde suponía debía encontrarse el niño sentado en la cama y arrugó la frente. Al poco de llegar él a aquel monasterio una serie de muertes fueron ocurriendo. Todos los cadaveres presentaban la misma patología, habían sido asesinados mediante el uso del fuego. El monje rojo temía ser visto como el culpable pues sería fácil echarle la culpa ya que esas muertes fueron sucediendo a lo largo de todo el tiempo transcurrido en ese monasterio. El niño volvió a insistir, odiaba no ser informado si ocurría algo, mientras se vestía apresuradamente:
-¿Por qué tenemos que abandonar este lugar? Es hermoso y calmado... -
-Cierto. -Dijó el monje rojo. -pero... ¿no crees qué sería interesante conocer otros lugares? -
Fue una artimaña brillante aquella pregunta ya que así se ahorraría darle una explicación que ni el propio monje rojo lograba entender. El monje rojo sólo se guiaba por un mal presentimiento, ¿remordimientos? La habitación no era muy grande. Un crucifijo era el único objeto decorativo en las paredes de gruesa piedra. La cama tán sólo disponía de una mesita como compañera. El chiquillo abandonó la habitación complacido de no volver a pasar una noche más en aquella cama tán vieja, sin embargo se sentía desanimado pues ahora que ya conocía a todos los monjes, no volvería a verlos de nuevo. Recorriendo el amplio corredor hacía la gran puerta principal el niño contemplaba por última vez la arquitectura interna del monasterio. A lo lejos una voz conocida le hizo girar la cabeza. Era uno de los monjes, el hermano Joseph.
-¡Pero tendrás valor! -Gritaba a lo lejos.
El monje rojo paró bruscamente como si hubiese sido descubierto cometiendo algún pecado. Hasta que Fray Joseph no se acercó al monje rojo y pasandole una mano por el hombro no acabó de hablar, Rezo no se relajó ni un instante.
-¡Tendras valor! Mira que irte sin ni siquiera despedirte. ¡Mala persona! -Bromeó.
-No deseaba interrumpir vuestra labor, hermano Joseph. -Se disculpó Rezo esbozando una sonrisa.
El hermano Joseph era un hombre que a menudo andaba muy ocupado dado que era de los pocos monjes que sabían y practicaban la medicina en aquel monasterio. Rezo y Joseph tramaron amistad al poco de conocerse. Joseph sentía que el monje rojo no era un monje cualquiera, que aún siendo ciego, poseía grandes y valiosos conocimientos. Rezo admiraba a Joseph que pasó de quitar vidas a salvarlas. Joseph acompañó al monje rojo a su jovencísimo acompañante a la salida. Le entristecía perder a uno de los pocos monjes que no le despreciaban por haber sido un criminal pero debía marcharse lo antes posible. El abad no atendía a razones, desde el primer día detestó a Rezo y la serie de muertes que habían acontecido por los alrededores le venían al dedo para condenarlo. Parados frente a la gran puerta de bella madera, Fray Joseph obsequió a Rezo con algo, colocandole ambos brazos extendidos, el monje rojo pronto adivinó de que podía tratarse, pues el regalo poseía dimensiones bastante grandes, lo pusó sobre él. El niño, Zelgadiss, alzó la cabeza curioso.
-No tenías por qué darme nada. -Murmuró el monje rojo emocionado.
-¿Cómo que no? De todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida, tú eres la que más te lo mereces... Además así siempre te acordarás de mí. -Le anunció Fray Joseph sincerandose por completo. Rezo guardó como oro en paño aquel regalo. Un regalo que le sería de mucha utilidad pues se trataba de un libro que describía e informaba con preciosas y gran detalle desde las enfermedades más comunes a las descubiertas más recientemente. Algunos de los conocimientos que Zelgadiss no logró despojar de su mente provenían de aquel y muchos otros libros que leía con gran fervor a Rezo.
-El hermano Joseph es uno de mis monjes favoritos. -Le comentaría caminando cogido de la mano de Rezo dejando atrás ese monasterio. En el rostro del monje rojo se dibujó una agridulce sonrisa. Fuese por el motivo que fuese, las amistades que lograse nunca serían tán largas como las de la mayoria.

lunes, 7 de marzo de 2011

FanFic Slayers RED GLUTTONY III


NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Hablar de angeles y demonios suele a menudo ser complicado, especialmente si surgimos de la idea de que son criaturas que viven o habitan en otro plano astral diferente al que los humanos residimos como se dice en Slayers pero esforzandome y basandome en esa idea yo os los describo como criaturas benevolas que usan a los humanos con el permiso de estos o criaturas malvadas que aprovechan la debilidad de los humanos usandolos con o sin permiso pues sólo los de rango más poderoso pueden adoptar forma física aunque el día que la pierdan no podrán volver a representarse de ese modo. De ahí también que la magía astral sea tán buena contra los demonios, ya que les ataca no sólo fisícamente como la shamanistica sino que también ataca a su autentico ser o esencia. En mi rebuscada explicación a la existencia de angeles y demonios en Eterno Poder me basó también en las leyes del ying y el yang, ya sabeís, equilibrio porque Khem crea la magía del Kaos a partir de esas deducciones. El concepto de la dualidad también me ha influido para dar una explicación o mi explicación a la creación y conceptos de la magía del Kaos. Yo tiendo a ir por el buen lado pero tál y cómo dije una vez a mi madre en misa, no soy cien por cien buena, tengo un cincuenta porciento de maldad y otro cincuenta porciento de bondad. De ahí que para derrotar a Khem, supongo y acopló de la idea original en Gaiax sea necesario el poder de los demonios, el poder de los angeles y el poder astral... Bueno vamos con la historia que cuanto más cuento más me lio XD
Los demonios que diambulaban por los cementerios o por aquellos lugares en los que hubiese habido una gran devastación con gran cantidad de victimas humanas presentían que algo raro ocurría. Aún sin ser del todo sorprendente no era normal que hubiesen tantos terrenos devastados. Incluso a los demonios clasificados de mayor nivel en la jerarquia demoniaca podían advertir ese cambio que comenzó como comienzan muchos otros sucesos, en relación a lo que se presumía ser la expansión de un reino. Examinando una de las zonas que habían sido conquistadas recientemente, uno de los demonios apodados ancestrales debido a su puesta en escena en la tierra hacía eones como informadores o recolectores dió de bruces con lo que sería una pista del culpable. Su aspecto austero y desgastado le había mantenido inadvertido desde el primer momento en que apareció entre los humanos, tras una larga capa negra desteñida de lana ya desilachada y aspera se podían entrever ropas anchas y sencillas con algunos remiendos. Rara vez iba con el rostro descubierto y rara vez se quitaba las joyas con las que mantenía la capa sobre su cuerpo. Su rostro era engañoso al igual que la sonrisa que solía presentar su boca. Por el color de su piel y sus pequeños y rasgados ojos se le podía dar el apodo de extranjero. Sus ojos brillaban rojizos allá dónde se encontrasen, caracteristica que indicaba a los siervos de otros grandes demonios que iba con el llamado Dark Lord Ojos de rubí. No sería una pista material como bien le hubiese complacido pero esa fuerte esencia magica que se adentró en lo más profundo de él dejandole en un placido estado siendo extraña a la par que familiar le indujó a pensar que alguien estaba detrás de aquella creciente destrucción y no era un simple gobernante humano.
-Te juro que lo que esos demonios de bajo nivel comentan entre ellos es cierto. Ese gran cambio que esta sucediendo no es cosa de simples humanos. -Le comentó con expresión traviesa a la ancestral conocida por el nombre de Zellass Metallium, la cúal escuchaba a su hermano y compañero demonio con gran interés.
-Creo que eso no era dificil de adivinar, pero si no se trata de simples humanos, ¿qué otra criatura en este lugar podría provocar esa esencia magica que sentiste? -Preguntó la esbelta y hermosa ancestral sin que en su voz se apreciase ni un apice de temor o preocupación. El ancestral no dijó palabra, simplemente se quedó mirandola con una ceja arqueada y una sonrisa. -Habrá de ser desvelado lo antes posible. -Añadió.
De inmediato el ancestral se esfumó comprendiendo las últimas palabras de Zellass a modo de orden más que de sugerencia. Zellass sonrió y retomó su labor, no siendo otra que engañar a los desesperados y estupidos humanos que buscaban a sus personas queridas desaparecidas adoptando el papel de bruja vidente. Siendo una labor arriesgada pero llena de beneficios. Al igual que el ancestral con el que solía mantener algunas conversaciones, ella había sobrevivido engañando y manipulando a los humanos fingiendo ser una bruja. El ancestral tomó su forma humana apareciendo en una de las callejuelas de una ciudad no muy concurrida, como era costumbre en él, se encaminó hacía la plaza, en la que muchas prostitutas vagabundas y mendigos se plantaban día tras día con la esperanza de conseguir unas monedas. Le alimentaba la tristeza y rabia que sentían al ser rechazados o ignorados. Se sentó dejandose practicamente caer al frio suelo de piedra y tapandose más de lo necesario, extendió una mano suplicante al igual que hacían muchos otros mientras con la otra sujetaba un bastón de madera. Lo único que obtendría aquella tarde sería una regañina por parte del arrogante Valgaav, quien se creía más cercano de los Dark Lords que los ancestrales siendo tán sólo mitad demonio.
-Una limosna, ¿sería tán amable de darme una moneda? -Pediría el ancestral con voz lastimera fingiendo ser un pobre vagabundo dejado de la mano de Dios, provocando la ira del mitad demonio mitad dragón. Sus ojos color esmeralda se dirigieron fulminantes hacía los rojos ojos del demonio. Agarrandole por el cuello exclamaría:
-¡Si quieres riquezas deja de fingir ser lo que no eres! -
Palabras que fueron escuchadas por los demás mendigos, que le dedicarían una mirada de desprecio al tomarlo como uno de los suyos. Valgaav daría varios gritos más, cada cúal más extridente hasta dar por inútil aquella regañina. El ancestral asentía sin perder la sonrisa, para Valgaav era el demonio más insoportable de todos. Le respetaba pero le odiaba con todo su ser. Uno de los multiples encantos que poseía ese ancestral era precisamente ese, desesperar y fastidiar a todo aquel que estuviese a su lado. Al rato, en nombre de todos los mendigos, una hermosa aunque desgarbada mendiga pelirroja le indicaría que si no era realmente un mendigo como ellos, se marchase.
-Eres muy mandona para ser tán hermosa. -Le contestaría él al levantarse, antes de marchar hacía otro lugar. -Aunque ahora que lo pienso, las brujas más poderosas sois así. -
-¡¿Y tú qué sabrás?! -Exclamó procurando no alzar demasiado la voz, temerosa de que los otros mendigos o las gentes del comercio supiesen algo así. Esa sería la última vez que el demonio vería a la muchacha, pasado un rato despúes de su partida, un agraciado joven le haría una proposición al principio ofensiva pero vividos tantos duros años aceptada por la mendiga. Cuando Zellass comunicó al ancestral que sabía quién podía ser ese poderoso individuo, el ancestral la miró con los ojos totalmente abiertos y la sonrisa burlona que solía adoptar se desdibujó mostrando una más maliciosa.
-¿En serio? Has de decirmelo de inmediato. -Le exigió aproximando su rostro al de ella.
-Adivinalo. -Le picó Zellass apartando al demonio con la mano.
Mientras ellos hablaban sentados sobre unas rocas, brujas de toda clase, brujos y demonios bailaban, mantenían relaciones sexuales y comían grandes banquetes desnudos tomando los alimentos con las manos cerca de las diversas fogatas que se habían creado para la ocasión a lo largo de aquel monte. Zellass contemplaba como los humanos se dejaban manejar por los demonios en estado de extasis mientras el ancestral probaba suerte:
-Cuando sentí esa esencia no logre reconocer de quien podía provenir sin embargo era agradable, cercana, no dañina... ¿Un demonio? ¿Valgaav, quizás? -
Zellass rió pues aunque dominaba la magía ofrecida por los demonios igual que un demonio y su alma no era pura, no tenía nada de demonio. Valgaav era mitad demonio y cierto que estaba haciendo grandes esfuerzos por alcanzar el lugar en el que según él debía estar lo cúal podía perfectamente hacerle encajar pero no era Valgaav ya que Valgaav era demasiado arrogante como para mover los hilos de un modo tán ingenioso. Observando que el desconcierto y las ganas de conocer la respuesta aumentaban en su hermano y compañero ancestral, Zellass, fingiendo generosidad, le concedió saber de quién realmente se trataba.
-¿Te has fijado en el hechicero aún vestido? Ese que lleva una larga capa roja que le cubre de arriba a abajo, es él. -
.¡¿Un hechicero?! ¡Ja! Imposible. -Exclamó el demonio al extender la vista y localizar al hechicero de rojo que Zellass le estaba indicando.
-Creelo o no. Eso es asunto tuyo pero te recomiendo no mezclarte con él. Los demás brujos le admiran pero temen toparse con él, las brujas pelirrojas le atraen y es capaz de atrapar la esencia de Nuestros señores oscuros. No es un brujo cualquiera. -Le recomendó, cosa que rara en Zellass, al ancestral y se unió a la celebración. No es que el demonio fuese estúpido pero para Zellass resultó fácil de saber gracias a algunos matrimonios que le suplicaron ayudarles a encontrar a sus hijas. Muchachas pelirrojas o de cabello anaranjado, virginales y curiosamente con habilidades inusuales. O a las cosas que se contaban unas brujas a otras sobre un hermoso joven de vestimentas color sangre que les daba caza. Zurum, otro ancestral, se lo confirmó así:
-Ese al que muchos temen como si se tratase del mismísimo diablo es mi señor. El me atrapó. Sus capacidades magicas son fascinantes y su mente es tán retorcida como la de un demonio del más alto nivel. Ha conseguido que el Dark Lord Zannafar le cediese parte de su esencia. Su Ego es mayor que el de los humanos normales. Zannafar le llama socaronamente Kaos Lord Khem. -

domingo, 6 de marzo de 2011

FanFic Slayers REMEMORANDO V


Dibujo de la Copia de Rezo ^^ Me he esforzado un montón, espero que os guste ^^ Desde lejos se ve mejor XD

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):

Con respecto a la copia de Rezo... Pues según te fijes en el anime, el manga o las novelas su historia varia bastante. En el anime, se sugiere que es creado por Ellis para venganse de Lina, Gaurry y Zel por matar a su amado Rezo sin embargo en el manga y las novelas fue creado por Rezo a modo de experimento en su desesperada busqueda por abrir sus ojos y ver. Lo de Zannafer mola pero en Eterno Poder me basé más en la idea de que la copia fuese mitad demonio o facilmente controlada por un demonio como se cuenta en las novelas y el manga. Al igual que pasa con los clones en las historias de ciencia ficción, el pobre sólo buscaba encontrar su propia identidad. En Eterno Poder eso es algo que va surgiendo porque él lo que quiere es seguir existiendo, aunque sea suplantando al autentico Rezo. Lo del cristal se me ocurrió fijandome en las copias de Lina y Naga y lo de que destruya Sairaag o mejor dicho, la ciudad de Sairaag es simplemente porque al ser demonio o llevado por un demonio con el Flagoon en mitad de la ciudad no puede acceder a ella. En el anime, el manga y supongo que en las novelas, la copia de Rezo muere gracias al Flagoon o Hulagoon. En el fondo, el pobre no era tán malo, simplemente deseo algo que no podía ser y se dejó liar por un demonio. Los homunculus y las copias que surgen de ese espejo en Eterno Poder son más faciles de manipular y dominar ya que no tienen alma. Otro detalle, las vestimentas que lleva la copia en Eterno Poder son las mismas que lleva Rezo XD Ahora vamos con la historia corta ^^

Los días pasaban tranquilos, sin muchas dificultades. Habiendose habituado ya a su papel y sin ser todavía descubierta su verdadera identidad, el doppelganger disfrutaba de la compañia de aquellos que convivian y estaban al servicio del hechicero al que representaba. Siendo poseedor del mismo intelecto que el hechicero, podría haber continuado con las investigaciones de su creador, más como tratandose de una criatura con sentimientos incomprensibles y ninguna vivencia enriquecedora, lo que realmente le interesaba era relacionarse con la gente. Conocía y conversaba de buen agrado con sus ayudantes, con Zolf y con Rodimus pero al llamado Zelgadiss ni lo conocía ni le había sido mencionado por el hechicero. Lo que al principio podría haber sido curiosidad se fue convirtiendo en una duda peligrosa. Incapaz de darle una solución por si mismo, acudió a uno de sus hombres, a aquel que lo había mencionado. Rodimus, cuya cabellera se había despejado totalmente y su fina barba se espesó blanca hacía años, se levantó de la humilde silla en la que se encontraba sentado al ver que su señor se aproximaba. Rodimus y Zolf aún vivían en la primera residencia que consiguió Rezo. Pequeña pero confortable, impregnada de bellos y lejanos recuerdos y una fuerte esencia que la copia reconoció pues ella estaba compuesta en gran medida por esa esencia. Una cabaña situada en un lugar encantador cerca de un rio y no muy lejos de la academia de Magía negra, conocida como Torre Opalo.

-¿Puedo pedirte algo? -Comenzó con voz clara y expresión tranquila colocandose frente a él.

-Lo que Ud desee, Mi señor Rezo. -Le animó respetuosamente Rodimus.

-Me gustaría saber más sobre Zelgadiss, si pudieses informarme, te estaría muy agradecido. -

Las palabras que surgieron de sus labios al principio dejaron bastante perplejo al maduro caballero pero haciendo un esfuerzo por darles un significado apropiado logró sacar una conclusión positiva. Su señor debía estar muy preocupado por el muchacho ya que hacía tiempo que no se veían. Su regreso fue muy inesperado, Zelgadiss que había tenido un entrenamiento cada vez más riguroso, no debía de haber sido informado tampoco. Con tal razonamiento, Rodimus le comunicó lo siguiente:

-Mi señor Rezo, si mal no recuerdo, Zelgadiss estaba entrenandose para llegar a caballero. Deduzco que dado todo este tiempo sin verle por aquí, habrá encontrado ya a un buen caballero al que servir. -

-Entiendo. -Se limitó a decir la ilusión pero añadió. -Si alguna vez le veis por la zona, habladle de mi regreso. -

Rodimus asintiendo energicamente exclamó:

-¡Así lo haré! -

Rodimus observó como se alejaba su señor, a cada paso que daba, se aprecía el leve y acompasado sonido de los cascabeles al chocar unos contra otros. Cascabeles que habían sido atados por el mismísimo Rezo a su bastón más humilde. Aunque Rezo podía permitirse uno más obstentoso o de mejor calidad, el buen monje rojo solía preferir ese. Tenía otro bastón, uno de mejores materiales y con una gran joya roja en la punta, forjado con orihalcon con finas varillas en vez de cascabeles pero tán sólo se le veía llevandolo en grandes acontecimientos o cuando recibía visitas por parte de hombres de muy alto rango. Rezo, faceta muy admirada por Rodimus, era un hombre sencillo que trataba de no sobresalir demasiado, a pesar de ser considerado Gran sabio. De sus ropas se podía decir lo mismo, tán sólo se le veía llevar la larga tunica ,en cuyos puños se colocaban unos brazaletes de dorado color, de vivo color rojo a juego con una amplia y rojiza capa sujeta al cuerpo por unas hombreras de gran tamaño pero muy ligeras plateadas unidas por un gran broche en el cúal Rezo o cualquier otro sabio colocaba su gema magica, una gema que simbolizaba no sólo cúan poderoso se había ido volviendo ese sabio tras años y años de practicas magicas, también simbolizaba su alma. El maduro caballero retomó su tosco asiento y meneando la cabeza con una agridulce sonrisa pensó que si su suposición era correcta, Zelgadiss no volvería con Rezo a menos que éste como Gran sabio se lo solicitase al rey que sirviese como caballero. Zolf llegó al rato y sentandose junto a él en el mismo suelo de tierra, exclamó burlón:

-Sea lo que sea que te haya preguntado Nuestro señor Rezo, no hace falta ponerse así. -

-Yo diría que sí. -Le contestó Rodimus mirandole fijamente. -Para cuando volvamos a ver a Zelgadiss o seremos demasiado viejos o estaremos ya muertos. -

Zolf miró con los ojos entrecerrados a su compañero y murmuró:

-Qué dramatico eres. Con lo consentido y gamberro que es este chaval, seguro que vuelve con Nuestro señor Rezo antes de lo que te imaginas. -

En el gran castillo que le fue concedido como pago a la gran ayuda prestada por Los reyes de Reino de Toledar, la copia del hechicero recorría las estancias con la esperanza de encontrar algo que le ayudase a dar un aspecto más definido al muchacho conocido como Zelgadiss. Sentandose en la gran cama que estaba en el centro de la habitación, avanzando lo suficiente hasta alcanzar a abrir el cajón de la mesita de lisa madera, encontró un objeto que llamó enormemente su atención pues las imagenes que se le presentaron en su mente en el instante de acariciar el objeto fueron lo más cerca que estuvo de resolver ese misterio. En la oscuridad de la noche, en lo profundo de lo que se presumía ser un bosque, un jovencito arremetía contra un arbol de grandes dimensiones con lo que debía de ser una espada. Su aspecto no estaba del todo definido, tán sólo se entreveía algunos detalles tales como su grueso cinturón, sus grandes guantes o la joya que mantenía unida la capa que cubría sus hombros y toda su espalda, finalizando en sus tobillos. En los alaridos que lanzaba el muchacho se percibía una pasión y una dedicación extraordinaria. El doppelganger no pudó evitar sentir fuertes sentimientos hacía el muchacho. Aquel muchacho debía de ser muy estimado por el hechicero pues si no, por que otro motivo sintió lo que sintió. Aquellas imagenes y los sentimientos surgidos harían crecer el deseo de conocer y traer de vuelta a Zelgadiss. La ilusión comenzaba a olvidar su función, su efimera función.

miércoles, 2 de marzo de 2011

FanFic Slayers RED GLUTTONY II


Dibujo de Rezo, El monje rojo ^^ Tál y como aparece en el manga ^^ Espero que os guste, lo he dibujado todo lo mejor que he sido capaz ^^

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
En el primer trozo de lo que sería este capítulo o parte final del Fanfic quería que conocieraís un poco a Hermes Trimegisto (o Clow Reed) y quería ir tanteando un poco como se debió de formar esa unión entre un demonio, un angel y un hechicero astral contra Kaos Lord Khem ^^ Pero en este me voy a poner con Khem y la creación de la piedra magica, que nada tiene que ver con La piedra filosofal tán famosa pero si con La piedra filosofal que aparece en Slayers ^^ Puede que personajes como Marianna y su hermana mayor os recuerden a Luna y Lina pero os aseguro que no son ellas y sus circunstancias tampoco son las mismas porque Marianna es más poderosa que su hermana mayor y la hermana es una hechicera bastante normal... Tematica un poco subidita de tono ^^'

Cerberuss se encontraba paseando por el bosque. Antes de lanzarse trás otra bruja de cabellos de fuego, deseaba vagar por los bosques que poseían sus tierras. Era una costumbre malsana según Khem, que conocía mejor al joven que el propio joven a sí mismo, sin embargo se lo consentía. Esos paseos a tán temprana hora de la mañana le hacían recordar a su buen compañero y único amigo, aún vivo, Dilgear. A mitad del trayecto, unos llantos aniñados le harían alejarse del recuerdo del hombre-bestía. No serían tán sólo los llantos lo que le harían actuar, ya que el medallón de doradas cadenas y gran piedra de rojo brillaría a cada momento más y más intensamente, como indicando la presencia de algo que debía ser encontrado.
-Qué pronto. -Protestaría el joven, mirando a diestro y siniestro, preparandose para una posible batalla. Algunas brujas eran muchachas hermosas pero con un caracter muy marcado. Hijas abandonadas, mujeres injustamente castigadas o simplemente damas que al verse obligadas a vivir escondidas como lobas había desarrollado un instinto animal dificil de calmar. Cerberuss había experimentado las llamas lanzadas con rabia contra él en varias ocasiones, el miedo al fracaso, al castigo de su señor le convertía en un muchacho sorprendentemente testarudo, ella o ellas le lanzaban toda clase de hechizos pero él se negaba a marcharse, no hasta lograr que alguna o esa que le atacaba, le acompañase. Su fama, durante el largo tiempo en que se llevaron a cabo diversas persecuciones a brujas, se hizo notable. El creador del libro que había originado todo aquello fue de los primeros en desear conocerle, de conversar cara a cara con él pero Cerberuss, con delicadeza, rechazaba sus invitaciones. El no hacía ningún trabajo admirable, él simplemente atrapaba o engañaba muchachas pelirrojas por orden y deseo de su amo y señor. La persona dueña de aquellos llantos y gritos de aguda amargura pronto apareció ante Cerberuss. No era más que una muchachita, de edad similar a la de Sira, dedujó el joven. Acercandose a ella, que no lograba retomar su desesperada marcha, Cerberuss bajo los ojos arqueando una ceja, simplemente preguntó:
-¿Por qué lloras? -
La chiquilla estaba tán alterada que no lograba contestar a su pregunta, sus manos estaban sobre sus ojos con los dedos extendidos. Su ropa estaba desgarrada y en sus brazos se apreciaban marcas de oscuro color de dedos. Cerberuss iba a acercarse un poco más para ayudarla a ponerse de pie, estaba claro que la muchachita había recibido una dura paliza. Una voz masculina le detuvó:
-Apartate de mi hija.-
Aquel tono autoritario le trajó muy malos recuerdos. La llorarera de la chiquilla se volvió más rotunda al reconocer la voz de el hombre que era su padre pero no era merecedor de serlo. Lagrimas y mocos caían por su cara. Su nariz se volvía tán rosada como sus mejillas. Una rabia ciega recorrió el cuerpo de Cerberuss cuando el hombre obligó a la chiquilla a levantarse agarrandole la mano bruscamente, en la misma parte donde Cerberuss vió una de las marcas que poseía el cuerpo de la chiquilla. Los dientes de Cerberuss rechinaron al escuchar las palabras que le dedicó a su asustada y avergonzada hija. Palabras tales como:
-¿Dónde te habías metido pequeña zorra? ¡A tu padre casi le da un infarto! ¡Ahora regresemos y acabemos lo que teníamos! -
Ella, la chiquilla se resistía, girando la cabeza, dirigió una mirada suplicante a Cerberuss, que sin ser capaz de reprimir su rabia convertida en odio, fue desembainando su espada mientras el hombre, ese desgraciado hombre, retorciendo la mano a su hija, había comenzado a alejarse con ella practicamente medio sentada, arrastrada por el sucio suelo de tierra y barro. Sabía que un buen noble debía resolver las situaciones con templanza y mediante palabras pero la idea que ese monstruo volviese a levantar la mano contra la chiquilla, le superaba, le enrabieta, le inflamaba el cuerpo y el espiritu de odio, por lo que, viendolo como a un ser despreciable, un ser que no debía existir, al poco de desembainar su espada, Cerberuss, rapido y silencioso como un zorro, lo mató mediante una estocada bastante practicada. Para cuando el hombre se dió cuenta de lo sucedido, la espada que le había atravesado por detrás, ya había salido. La mano del hombre dejó de presionar la muñeca de la chiquilla, que permaneció quieta, sin emitir sonido, observando a su padre desplomarse con una mano sobre el pecho. La había clavado con tanta rabia que no había previsto que podría traspasar sus organos llegando así a traspasar totalmente el cuerpo del hombre. La espada se encontraba toda ensangrentada. Cerberuss la contempló con expresión triunfal, sintiendose satisfecho, por una vez, de tenerla entre sus manos. Si en Sairaag se hablaba de una espada magíca cuyo poder residía en la voluntad del portador, esta espada al igual que su creador acrementaba su función gracias al ser usada con odio o gran dosis de rabia. Colocando la espada sobre el hombro izquierdo, retirandose algunos mechones con la otra mano, Cerberuss interrogó a la chiquilla.
-¿Realmente ese cabrón era tu padre? -
La muchachita asintió encaminando sus ojos hacía aquel que la había salvado.
-Si te digo que no me arrepiento ni un poquito de haberle matado, ¿qué me contestarás? -
La chiquilla se llevó un dedo a la boca pensativa, entre hipidos, logró decir:
-Es comprensible. Mi padre se lo merecía. -
Cerberuss guardó la espada y complacido ante la respuesta de la chiquilla le tendiendole una mano, la chiquilla se pusó en pie aunque sus piernas temblaban haciendole dificultoso no volver a caer. El medallón brilló de forma insoportable. La chiquilla colocó una mano sobre su frente a modo de protección, el joven entrecerró los ojos. Ya no había duda, la chiquilla debía de ser una bruja pues no había nadie más que encajase.
-¿Por qué brilla tu medallón? -Preguntó la chiquilla, en su voz se apreciaba la curiosidad y el miedo.
Cerberuss se lo metió dentro de la camisa. Aún brillaba con fulgor pero tanto la chiquilla como Cerberuss podrían abrir los ojos. Cerberuss se mordió el labio inferior, aunque la pregunta era sencilla, la respuesta debía ser no sólo sencilla, tenía que ser algo que no asustase a la ya de por si asustada chiquilla. Como tampoco quería mentirla, mostrandole una sonrisa le dijó:
-Me ayuda a encontrar a gente especial. -
La muchacha ladeó la cabeza y posó sus azulones ojos sobre él, llevandose las manos a la espalda, entrelazandolas, diría:
-Pues creo que está roto. Yo no soy especial. -
-Bueno... Entonces continuaré con mi busqueda. -Le dijó a modo de despedida Cerheruss y fingió continuar con su paseo. Al girar la cabeza, la chiquilla caminaba, como bien podía, poniendose a su lado.
-Creí que no eras especial. -Le recordó Cerberuss con una expresión burlona. La muchachita replicó:
-Ya pero a lo mejor sí. -
El joven le sonrió. La chiquilla sonrió también, arrimandose cariñosamente a él. Aunque el medallón brilló, lo cúal fue visto por el joven como una muestra retorcida de fortuna, debía ser Khem quien confirmase su exito, lo cúal implicaba dos posibilidades desfavorables para la chiquilla. A lo mejor, siendo optimistas, está era la última bruja que su señor le requería.
-Hoy regresas antes. ¿He de alegrarme o enojarme? -Fueron las palabras que le dedicó desde la entrada su señor. Un hombre que a simple vista no parecía maligno, todo lo contrario, un joven de finos modales, sobrio aspecto e inalterable sonrisa. Cerberuss caminó con la chiquilla hasta llegar frente a él. La bonita sonrisa del joven se deshizo. Con el ceño fruncido apartó a la chiquilla un poco, había ido todo el camino agarrada a él. La muchachita se sintió despreciada, como si aquella atmosfera de camaraderia y afecto se hubiese ido antes de poder impedirlo, y muy fragil. Antes de mirar de nuevo al joven hermoso vestido de rojo, miró con ojos de cordero degollado a su salvador, la mirada que éste le devolvió fue tán serena que casi la chiquilla se echó a llorar. Cerberuss no quería encariñarse con ella, en realidad, intentaba no encariñarse con ninguna de sus prisioneras de rojos cabellos. Los labios de la chiquilla temblaban al igual que todo su cuerpo pero de lagrimas, nada pues las estaba conteniendo con todas sus fuerzas. Sus manos se mantenían en una posición similar a la de estar orando, su respiración tampoco parecía muy regular. El hechicero dirigió su rostro hacía donde supusó que se encontraba la bruja y exclamó con voz delicada:
-Si mis sentidos no me engañan esta mañana, he de alegrarme pues me has cumplido con tu tarea. - Sonriendo, preguntaría a la chiquilla algo. -¿Cómo te llamas pequeña?
La chiquilla mirando al suelo, observando sus sucios y descalzos pies sobre el limpio y pulido suelo, diría, apenas audible:
-Keyla, buen señor. -
-La bella. Un nombre que espero sea cierto. -Comentaría con una sonrisa picara. -Ven conmigo un momento, necesito averiguar algo más sobre ti. -Añadió extendiendole una mano.
La chiquilla dudó, pero no tardaría mucho en dar su mano al hechicero todo vestido de rojo, adentrandose así en el castillo, conducida docilmente a una gran habitación, compuesta por dos zonas bien diferenciadas. En la primera zona había una gran cama y un armario de buen tamaño y una mesita. En la otra, en cambio había una mesa de tamaño mediano, un sillón y toda una pared de estanteria, repleta de libros y objetos curiosos. En cuanto la chiquilla entró, el joven cerró la puerta con llave. Un ligero clic bastó para que la habitación no se pudiese abrir desde dentro a menos que el hechicero quisiese. A la muchachita no le gustó ese sonido, era un sonido demasiado familiar, demasiado aclarador de intenciones. La chiquilla avanzó por la habitación lentamente, temerosa de revivir un evento del que se creía salvada.
-¿Serías tán amable de ir quitandote la ropa? -Le indicó mientras se sentaba en el borde de la cama. -Lo que he de comprobar se encuentra en tu cuerpo. -
La chiquilla abrió los ojos y la boca al mismo tiempo, esas palabras confirmaban sus temores. Con la misma rapidez que había abierto los ojos y boca, respirando profundamente, los cerraría y iría quitandose torpemente las pocas prendas de las que disponía aquella mañana. Eso sí, antes de comenzar, se giró pues no podría hacerlo mirandole a la cara. Que no se hubiese negado energicamente o que no se hubiese puesto a llorar ante la petición de mostrarle su cuerpo desprovisto de ropa hizo sospechar al hechicero de rojo. Las otras muchachas, especialmente Kisa, no se lo concedieron tán mansamente, lo que provocó una situación más vergonzosa para ellas pues a él no le importó ni le hizo sentir degenerado el tener que quitarles la ropa a la fuerza. Sinceramente, le encantó, era medianoche, Cerberuss entró en su habitación con la muchacha dando patadas y lanzando toda clase de gritos, los insultos más devastadores que conocía, sus ojos brillaron furiosos cuando le pidió con las mismas palabras lo que acababa de pedir a la chiquilla, no sería lo único que brillase esa noche, las bolas de fuego que le lanzarían acompañarína al no que salió de sus labios. Crecería el fuego en sus manos antes de ser contenido por las manos del hechicero de rojo, quizás que sus ojos almendrados se encontrasen con los rojos y aterradores ojos de Khem ayudase a templar a esa joven diosa de fuego. Sus atributos femeninos estaban bien repartidos, senos plenamente desarrollados y una vulva cuyos labios mayores y menores no habían sido abiertos se encontraba rodeada por unos desigualados y espesos pelos puvicos, no estaban nada mal. Podría haber ido un poco más allá pero según la actitud de la chica, la exploración era más sencilla o más compleja. En poco tiempo sus sospechas se volverían reales o quedarían como meras sospechas. La chiquilla volvió a girarse al tiempo que decía:
-Ya... Ya estoy. -
-Acercate pues. -Le ordenó sin que su voz sonase ruda o exigente a la chiquilla. -Cuanto antes sea hecho, mejor. Soy un hombre muy ocupado. -Mencionó apremiandola.
La muchachita dió unos pasos sin objecciones. El joven posó sus dedos sobre su rostro. A juzgar por sus rasgos, nariz pequeña, ojos grandes y labios regordetes, no debía de sobrepasar los quince años. De todos modos, siguió recorriendo su cuerpo con sus largos dedos, deteniendose, como no, en la parte que correspondería al busto. Al llegar hasta la pequeña protuberancia que correspondería a sus senos, sus pechos camino de acrementarse hasta llegar a un tamaño y forma redondeada, firme y deseable, sus dedos se detuvieron para a continuación separarse girando de forma circular, dandole al hechicero de rojo una idea más aproximada de su apariencia. Palpandolos un buen rato, con una sonrisa, concluyó:
-Me alegra comprobar que por el momento no hay alteraciones pero me los imaginaba menos caidos. -
Al contrario de lo que le hubiese gustado, la chiquilla no mostró su verguenza abiertamente, sus mejillas se tiñieron de un marcado rojo, nada más. El hechicero de rojo retomó su examinación, dirigiendo sus dedos hacía las caderas de la chiquilla. Aunque se apreciaba un poco de curvatura, no era gran cosa. El hechicero de ropas de rojo color no se sentía sorprendido, quizás sutilmente decepcionado. La situación cambiaría al examinar la parte más intima de la muchachita. A menudo, a muchos les gustaba comparar el sexo femenino con una flor pues la imagen que ofrecía al dejar al descubierto el clitoris, con los labios abiertos, de par en par, recordaba la forma de una flor abierta, con todos los caprichosos pliegues extendidos. Al colocar e ir adentrando algunos dedos sobre los labios menores y mayores en lo que vendría a ser la vulva, el himen, que siendo una capa fina y frágil, no se hubiese roto, trajó un resultado inesperado, posible y disgustante. Al sacar los dedos, a la chiquilla se le escapó un suspiro.
-Hemos acabado. Vuelve a vestirte. -Le comunicó sacando un pañuelo de tela para limpiarse los dedos, que se habían impregnado de algún fluido vaginal. -Dile al apuesto joven que te ha traido hasta mí que venga. -Añadió mientras la chiquilla, aún sorprendida y agradecida por no haber sido violada, recogía sus ropas y se las iba poniendo a toda prisa.
-El señor requiere vuestra presencia en sus aposentos. -Exclamó la muchachita deteniendose al encontrar a Cerberuss.
El joven estaba aparentemente tranquilo pero por dentro era un manojo de nervios. Se presentó sin tardanza, a su señor no le gustaba esperar, podía pero no le agradaba en absoluto. La chiquilla se quedó en mitad de la entrada, no sabía a dónde ir, no sabía con quien ir, la pobre sólo trataba de mantener su ya dañada integridad a flote. Las buenas muchachas tenían que mantener su pureza hasta encontrar al que sería su esposo lo que le quedase de vida. Su flor sólo sería deshojada por esa persona. Cosas de la vida, su flor ya había sido deshojada y ya no podría ir con la cabeza alta, la desgracia la abordaba pues aunque la gente no sabía quien había ese ladrón, hablaban y hablaban de ello. La miraban de forma parecida a la que miraban a los puteros o a las brujas. Esperar las duras palabras o el castigo que aquel joven señor le daría era una actividad insoportable pero no sabía que otra cosa hacer. Cerberuss llegó a los aposentos pero antes de abrir la puerta, respiro hondo, hinchó pecho y dijó:
-¿Me llamaba, Mi señor? -
-Sí. -Le respondió éste desde dentro. -Pasa y no olvides cerrar la puerta bien. -
No fue necesario explicar al joven que la cerrase con llave. Un clic sonó por tercera vez aquella mañana. Su amo y señor le esperaba sentado en el sillón con los brazos apoyados en la mesa que estaba en la zona más lejana a la puerta. A Cerberuss le daba la vaga impresión de encontrarse en el despacho de algún diplomatico o rey. Avanzó hasta allí con paso firme, apretando los puños, esforzandose por contener sus nervios. Ya no era un crio, podría llevar la situación de igual a igual. Sin embargo siempre se sentía tán minusculo frente a su señor, sintiendose así no podía ni hablar. Paró frente a él colocando sus manos hacía atrás entrelazandolas y alzando la mirada con evidente esfuerzo. A Khem le fascinaba ver algo de Dilgear en el joven. El hechicero de rojas ropas fue muy directo con Cerberuss en sus preguntas, estaba enfadado porque que por para él que un trabajo hubiese sido cumplido a medias, no era un trabajo cumplido.
-Lo primero de todo, mi muchacho, ¿dónde encontraste a la señorita Keyla? -Preguntó. Lo que en ese momento quería era confirmar que la muchachita no era una prostituta. Cerberuss le respondió sin tardar ni un minuto:
-En el bosque, Mi señor. -
Khem arqueó una ceja y continuó preguntando:
-De ahí tu repentina llegada. ¿Cómo lograste que viniese tán sumisamente? -
-Maté a su padre y sintiendose sola eligió seguirme al proponerselo. -Contestó. En su rostro se dibujó una sonrisilla, recordando a ese mal padre, que ya yacía muerto siendo comido por algún animal. El hechicero colocó sus manos cuyos dedos se encontraban entrelazados como indicio de la curiosidad que le produjó ese hecho. Cerberuss empezaba a impartir su propia justicia o tán sólo tenía ganas de matar a alguien. No, ese asesinato se debió a un fuerte odio. Como lo habría disfrutado Khem.
-Sólo por curiosidad, antes de matarle, ¿qué sentías?-
Enrevesada pregunta. Cerberuss no compartía muchas cosas con Khem, ya que a Khem no le interesaba de forma afectiva Cerberuss pero a veces, solía hacerle preguntas muy personales, quizás para certificar que el desarrollo fisíco y mental de Cerberuss iba como el quería que fuese. Cerberuss dió un ligero resoplido, no esperaba esa pregunta. por lo que su respuesta fue satisfactoriamente sincera:
-Un desprecio inimaginable. -
-¿Crees que fue forzada? En caso de haberlo sido, más te vale no haberla corrompido tú. -
Las palabras o mejor dicho, las insunuación de su señor dejó a Cerberuss tan enojado como sorprendido.
-¿Violada? Mi señor, ¿Violada por mí? Le juró que yo sólo la trajé conmigo, nada más. -No pudó evitar exclamar Cerberuss alzandose su voz por la provocación de ser considerado eso que insinuaba su señor.
-Mas te convendría. El día que descubrá que has tocado a alguna de las brujas, te castraré de la forma más dolorosa posible. -Le advirtió. Sabía que no lo haría, que no tendría ni el coraje ni la iniciativa pero a Khem le complacía tanto picarle, le hacía sentir un placer que pocas cosas se le igualaban. -Estás en un periodo en que la lujuria se desata con mayor facilidad. ¿O acaso crees que no se a lo que dedicas algunas veces? -Apostilló ladeando la cabeza saboreando como el enfado se tornaba en pudor. Antes de dar su temida orden, Khem dijo:
-No te sofoques, sé que ha sido el propio padre. Tu debido a tu enfermedad y puritanismo, no te atreves a mantener esa clase de relaciones con una dama. Ni siquiera con prostitutas. -
La muchachita correía hacía Cerberuss para abrazarle. El joven, que había logrado mantener la calmar todo ese tiempo, incapaz de aguantar más, se derrumbó frente a Keyra. Cerberuss a orden de su impasible señor debía darle muerte. No tenía por qué pero al igual que pasó con la bruja que iba a ser quemada, si no le valía, para que permitir que continuase viviendo.