martes, 16 de agosto de 2011

WELCOME to HELL - Kuroshitsuji

¡Menudo mesecito!... Pero bueno, mientras el ordenador funcione e internet no se cuelgue en exceso, seguiré en pie XDD Vamos a terminar de una vez con el crossover :3


Gracias a la colaboración, forzosa de Grell, y a los egoístas y extraños deseos de Lau acabé más cerca del señorito Ciel. Con toda sinceridad, no me extrañó que los aburguesados denominaran Infierno a los barrios más pobres y problematicos de aquella ciudad. Lau podría haber optado por un buen hotel pero como traficante, le complacía más andar entre los suyos que entre los ricos y los poderosos. Aunque pronto comprendí que Lau era más astuto de lo que aparentaba pues en aquella ciudad, todo aquel que no fuese de raza blanca, por mucho dinero que poseyese, era malvisto, incluso apartado socialmente. Yo, fingiendo ser su mayordomo, pude obtener algo de información pero no gran cosa, sencillamente, lo que ya había averiguado previamente en Londres para transportarnos allí.


Cuando algunos muchachos de la zona cercana al Midnight Cabaret cuchicheaban que hacía poco había llegado un tipo importante, de Londres, con muy buena mercancía supe inmediatamente que Jo, mi anterior jefa no tardaría en darle una buena recibida acompañando a uno de sus mejores clientes y principal mandamás en negocios turbios como la venta de sustancias ilegales. Jack N en cambio, no se sentía nada animado en tenerlo de inquilino temporal en su Midnight Cabaret. Lautremont me habló un poco sobre él.

-¿A qué no sabes qué? Tenemos un visitante oriental que residía en Londres. -Lautremont apenas podía reprimir su entusiasmo.

-¿Y? El infierno posee una rica gama de razas y culturas. -Protesté sin darle tanta importancia.

-Es un chino con mucho dinero. -Me informó alzando la voz. Su entusiasmo era ensordecedor. -Además viene acompañado por toda una belleza china. -

Aquello si captó mi interés pero meneando la cabeza, sonriendo levemente, dije:

-Por muy apetecible que me lo ofrezcas, tengo un asunto pendiente. Visitales tú de mi parte. -

Colocandome mi abrigo más sencillo e insospechado, abrochandomelo totalmente, ocultando así gran parte de mi rostro, salí de mi amplía habitación, Lautremont me siguió con los ojos. Ajustandome un viejo pero aún encantador sombrero de copa oscuro, igual de oscuro que mi abrigo, antes de salir, Lautremont, poniendose en pie, sin apartar su mirada de mí, dijo:

-Ten cuidado. Tál y como ese tipo nos advirtió. El infierno se está revolviendo bastante. -

-Lo sé pero no es cosa de demonios sino de la polícia. Desde que en la alta sociedad alguien llegó en busca de un mocoso desaparecido, la polícia nos tiene buen vigilados. -

Nada más salir por la puerta de entrada mi cabeza comenzó a unir las piezas del rompecabezas a gran velocidad. Odiaba tener que suplicar información a Williams pero tán sólo él podría confirmarme algunas cositas. Gracias a la ayuda prestada por las valerosas Juliette y su compañera de caceria, la señora Grey había conseguido saber, más o menos, dónde encontrar a ese canalla pero la duda aún estaba en mi cabeza. Una pieza no encajaba, la de ese niño rico venido de lejos.


Fue una extraña coincidencia pero encontrarme con aquel joven tán similar a Ciel Phantomhive, mi amo y señor me sería clave para resolver todo el asunto y así encontrar al señorito Ciel. Me había dirigido a la mansión de Williams, pues desconfiaba más y más de él. Grell insistía en que ese tipo no tenía nada que ver en la desaparición, hecho proveniente de ese ser pelirrojo que tampoco me llenaba de confianza, me obligaría a mantener unas palabras con él. A mitad de una conversación sentado y recibido como si no fuese un mayordomo sino alguien a tratar con mayor respeto, no logré sonsacarle gran cosa.

-Toda la polícia de la ciudad ha sido movilizada. ¿Qué más quiere Ud que se haga por ellos? -

-Sincerese y admita que Ud mandó a alguien para secuestrarlos. -Le pedí con tono firme pero amistoso.

Girando la cabeza poco a poco mientras la sostenía con su mano izquierda, apoyado su brazo sobre el grueso brazo del sillón, esbozaría una sonrisita que me resultó maliciosa y altamente sospechosa.

-Lo lamento pero ese alguien se los llevo por cuenta propia. -Sería toda o la poca verdad que me daría. Claro que yo me guíaba más por un mal presentimiento que por las pistas dadas por Lau y Grell.

Poniendome en pie, insistiría.

-Digalo y me marcharé. Hasta que mi señor no de la orden, no le mataré. -

Pero él se negó. En el preciso instante en que iba a utilizar algún que otro metodo menos cortés pero más efectivo llegaría el muchacho, interrumpiendonos.

-¡Michael! ¡Qué maravilloso verte aquí! Aunque, como ya ves, en este momento no puedo atenderte. -

Me quedé paralizado observando al joven. Sus finos y oscuros cabellos, su blanquefina piel y la seriedad que mostraba me eran rasgos tán iguales a los del señorito Ciel que por un instante me hubiese lanzado a sus pies gritando su nombre. Claro que la clase de vestimenta que portaba no tenía nada que ver con la que llevaría Ciel, sin olvidar mencionar que aquel muchacho parecía unos años mayor. Solté a Williams para acercarme al lugar en el que el joven se mantenía de pie, en silencio, con el abrigo sobre uno de sus brazos, perfectamente doblado.

-Como supongo te estarás preguntando, ese joven es un viejo amigo mio, se llama Michael. -Me informaría Williams recomponiendose. -¿A qué se debe tu presencia? -

-Venía a confirmar algo pero si estás ocupado me marcho. -Le hizo saber.

-¡No! Quedese con nosotros. -Alcance a decir.

Michael miró a Williams, el cúal se encogió de hombros.

La conversación giró hacía un camino inesperado. Williams sabía perfectamente como encontrar al secuestrador pero Michael lo había logrado saber por si mismo. Tán sólo estaba allí para confirmar algunas cosas. Ambos salimos de la grandiosa mansión corriendo a gran velocidad.

No hay comentarios: