sábado, 13 de febrero de 2010

Charlotte y Edgar


Pasaron del cabaret al circo en poco tiempo, poco pero intenso pues antes se vieron obligados a vivir separados, cada uno en un lugar distinto y terrible, sobretodo para el pequeño Edgar. Vivir solito en la vieja y olvidada zona infantil del hospital psiquiatrico no era el lugar ideal. Charlotte hacía lo que podía para poder recuperar a su hermano pero al ser menos lo tenía muuy difícil. Aunque al menos cada dos o tres rabietas de Edgar podía visitarle, eso era en parte gracias al Doctor Von Klauss, aquél que en su día fuese conocido como R. Fue gracias a Harleen Quinzel, una recien llegada, que poco a poco el deseo de Charlotte se fue haciendo realidad, eso sí, con algunos sacrificios... Cuando llegó al circo, a ese circo que parecía abandonado o dejado a un lado por todo los ciudadanos, a ese circo en el que su padre, el gran M, había vivido tantas aventuras y desventuras de muy niño, se sintió mejor. Era normal que ella aún sintiese tristeza y cierta melancolia pues ella recordaba con más claridad a su padre, ella le admiraba tanto y aún lo admiraba. Para Edgar era complicado recordarlo, tenía un recuerdo, una solo recuerdo de su padre que curiosamente no logro olvidar pero por lo demás, Edgar tenía una imagen borrosa de él. Tendía a confundir ciertas cosas, para él todo era confuso, él vivía según lo que lograba asimilar y la muerte de su padre era una de esas cosas que no logró asimilar. Para sorpresa y felicidad de Harley, Edgar confundía a su querido Joker con su padre. A Charlotte no le gustaba eso, trataba de explicarle que no era su padre, que los muertos no vuelven a la vida cambiados levemente pero al ver a su hermanito tan feliz acababa cediendo, un poco. Edgar a medida que crecía se parecía más y más a su padre y Charlotte a su madre, bueno a Harley y a Joker le parecía identica a Catwoman. Harley se tomó muy enserio enseñar a Charlotte todo lo que sabía. Tanto Charlotte como Edgar en un futuro proximo serían dificiles adversarios. A Charlotte había una sola cosa que le fascinaba de Jack-Joker-Napier, la destreza y sutilidad con la que manejaba las cartas, ya fuesen trucos de magia o en una partida de Poker. Cuando murió, Edgar y Charlotte hicieron una promesa, pasase lo que pasase o eligieran la vida que eligieran, nadie ni nada podría separarles. Así fue, cuando Edgar fue a Gotham durante un par de años, Charlotte fue con él. Todos les consideraron como los herederos de Harley Quinn y Joker. De alguna manera así fue, pues Edgar admiraba profundamente a Joker, fue su segundo "padre" al fin y al cabo.

2 comentarios:

Mimí dijo...

Me cuesta mucho imaginar a alguien por una inicial ... M. me despista y me hace perder el rumbo del relato, no puedo ponerle cara y eso es malo.

VonHellstaker dijo...

No me esperaba así el final, me encantan tus relatos y mas cuando se tratan del villano favorito de todos: The Joker