lunes, 3 de enero de 2011

WELCOME TO HELL: Juego sucio

-¡Para de gimotear! -Ordenaba Eva a su pequeño exasperada. -¿No entiendes que esto lo hago por tí?
Zorra mentirosa. El niño sabía perfectamente que a su madre sólo le interesaba una cosa y esa cosa no era él, esa cosa que se metía por la nariz siempre, esa cosa blanca, similar a la harina. El niño no sólo lloraba dolorido o asustado, lloraba lleno de rabia. Sólo cuando Eva, su madre, le abofeteó, cesaron sus agudos llantos. Hipando, con lagrimas silenciosas recorriendo su rostro, se quedó en el suelo, viendo como su madre le volvía a abandonar para saciar su vicio una vez más.
-Eso está mejor. -Se despidió Eva. -Sigue así.
Eva cerró la puerta de un portazo y se dirigió al lugar de siempre. Con una gran sonrisa, de pura satisfacción, fue sacando el dinero, el sucio dinero conseguido aquella noche a costa de su hijo. Comprobando que la cantidad era la correcta, sus pasos cada vez eran más acelerados. Estaba ansiosa por conseguir más "polvo de angel".
A pesar de lo bella que era y aún seguía, esa mierda la estaba destrozando desde dentro, para mayor desagrado de Jack N, Eva era de las prostitutas de la zona más solicitadas. Jack N, que de tonto no tenía nada, pronto comenzó a sospechar. Fumandose su último cigarro de la noche, trató de hablar con ella:
-Te veo nerviosa. ¿Ocurre algo? ¿Algo qué yo deba saber?
-No. -Contestó ella tajantemente.
-En serio, Eva, tu actitud me preocupa, si tienes problemas sabes que puedes contar con Jack N. -Se ofreció galantemente Jack N, con su irresistible acento francés. -Me han dicho que tienes algunos clientes, ciertamente, problematicos...
-¡Ja! Ahí está el Jack que conozco... Pues quiero que sepas que son los más me pagan.
Dicho eso Eva siguió caminando. No había manera, por mucho que Jack N sacará sus mejores trucos de galán francés, Eva no soltaba prenda. Tanto Jack N como Lautremont le tenían el ojo puesto, desde que Eva tuvo a su hijo, Eva ya no era la misma. Aquella chiquilla pelirroja, cuya sonrisa lo iluminaba todo y cuyos ojazos verdes le daban un aspecto de ninfa de los bosques.
-¿Has logrado sacarle algo, algún nombre? -Preguntó Lautremont viendo regresar al Midnight Cabaret a su amigo Jack N.
La única respuesta que obtuvo fue verle negar la cabeza apesumbrado.
-Ya sabes lo cabezota que es, hasta que no se encuentre a su hijo muerto, seguirá confiando en ellos. -Masculló Jack con una sonrisa torcida adentrandose al Midnight Cabaret.
Jack N conocía a todos los tiparracos que solían buscar compañia femenina y sabía que ninbuno de ellos pagaría tanto dinero a una puta como Eva. También conocía muy pero que muy bien a los monstruos que vivían o diambulaban por la zona. Debía ser más fácil para ellos obtener lo que querían de una joven madre prostituta que de una dama con familia de la alta sociedad. Para ese bastardo el dinero no era problema.
-Es muy bonito por tu parte pero nunca ha sido tu mayor vocación salvar hijos de prostitutas. -Le comentó Jo con descaro. La prostituta, por decirlo de algún modo, jefa del cotarro.
Jack N no pudó mas que sonreir vagamente, Jo le tenía bien calado. Encogiendose de hombros le contestó:
-Sí, si te soy sincero me dá absolutamente igual lo que Eva haga con su hijo pero a mi buen Lautremont no y como buen amigo que soy le ayudo en su sinsentido.
-Ya veo.

1 comentario:

Yaiza dijo...

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